La reunión del G20 ha sido un solemne fracaso mire como se mire. Por un lado Rusia que aún vive en su mundo creyéndose la segunda Superpotencia Mundial, cuando en población, PIB o tecnología la superan China, India o Brasil. ha hecho una espantada al ser acorralada por su intento encubierto de reanexión de una parte de Ucrania, tal como hizo en otras Exrepúblicas soviéticas. Por su parte el anfitrión, Australia, secundada por Arabia Saudí, intentando colar un fomento del carbón después de que China y USA hayan firmado un acuerdo de reducción de las emisiones de CO2. Y un poco en su línea, Mariano Rajoy de invitado de piedra, primero por lo poco que pinta España en el concierto mundial y después por ser visto como un cadáver político.
En global podríamos decir que nuestro mundo está frente a un impase histórico, parecido a la caída del Imperio Romano. Hoy tenemos nuestros principales recursos naturales en estado de extenuación, en lo que se refiere a los más o menos renovables, y en fase de agotamiento si nos referimos a los no renovables. La mayoría de países no producen suficiente alimento para mantener su población, y pronto se añadirán países como la India. Esto que se celebra como la gran fiesta del comercio Mundial necesita de cantidades ingentes de energía para mantenerse, al mismo tiempo a las regiones que son nuestro granero mundial, como América y parte de África, también les crece la población (aunque después la dejemos morir de hambre) mientras que su territorio continua siendo el mismo.
El clima todos vemos que cambia, pero ha sido necesario un llamamiento desesperado de la ONU y la constatación con pérdidas millonarias de que el clima es más poderoso que nosotros, para empezar a moverse algo en las cúpula de las naciones realmente poderosas, en vez del clásico discurso de buenas voluntades. 
La #Crisis es otro costal. A este si le toman atención, aunque seguramente porque los ricos del mundo les gusta que su dinero no pierda valor. Pero de momento sólo ha servido para afianzar el valor del dinero de los muy ricos, a costa de empobrecer a los menos ricos y mandar a la miseria a los pobres, por un lado, y, por otro, repetir mantras, hacer sacrificios al Dios Mercado y creer que haciendo ciertas acciones la economía se arreglará sola. De mientras continúan con sus paranoias de expansión imperialista, sus áreas de influencia y acuerdos multilaterales, como cuando el mundo iba viento en popa.
Puedo creer que los gobiernos intenten pasar un mensaje positivo para no hundir la moral de la población. También puedo entender que los gobiernos mientan para colar medidas impopulares, alcaldadas para llenarse los bolsillos, e incluso para ganar unas elecciones. Pero lo realmente preocupante es que en realidad no tienen ni idea de qué está pasando, viviendo en una inopia voluntaria, porque los datos están ahí, que les favorece. Puede que sepan qué pasa y qué consecuencias tendrá no obrar con urgencia; pero seguramente creen que esto será malo para su carrera política al perder soporte de quien paga campañas como quien les vota.