CASTOR se acerca a lo que podríamos llamar "comedia de mal gusto". Tenemos un proyecto destinado a almacenar excedentes de gas, devolviéndolos a las entrañas de la Tierra que es de donde se extrae, el cual está desaconsejado por el alto riesgo geológico de la zona. Después de invertir una cifra indecente de dinero en algo que se suponía que iba a salir barato, porque se aprovecharía parte la infraestructura que dejaron los yacimientos de petróleo agotados, las advertencias geológicas se empiezan a producir. Pasa un periodo de negación de la evidencia y de golpe paran de almacenar gas, pero mantienen el depósito en funcionamiento; el gobierno paga una indemnización por encima de la inversión y se hacen cargo del mantenimiento hasta el final de la concesión. Y todo esto será pagado en la tarifa del gas durante largos años.

Aunque el gobierno se excuse en que ellos no firmaron ningún acuerdo con ACS porque lo hizo el anterior (y por tanto para variar la culpa fue de Zapatero); la verdad es que si miramos más tipos de concesiones administrativas de los años de gobierno Socialista, veremos que no se ha actuado ni con tanta celeridad, ni con tanta justicia (esto último con ironía claro).

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Tenemos por ejemplo las eléctricas que se les ha compensado déficit tarifario, algo que aun nadie ha sabido explicar, pero que son miles de millones de euros que vamos pagando, mientras que el Dumping eléctrico sigue subiendo las tarifas precisamente en plena caída del precio de la energía a nivel mundial. Pero por otro lado las energías renovables, con concesiones administrativas unidas a subvenciones a largo plazo, se han quedado sin estas; arruinando a inversores que sin el suplemento de la subvención no pueden hacer frente a los créditos que necesitaron para hacer frente a las inversiones (cada molino cuesta un millón de euros).

Pero hay otro caso más espectacular en lo que se refiere a concesión e indefensión jurídica. Es el caso de las plantas de tratamiento de Purines. Este producto proveniente de los residuos de granjas de cría de ganado, estaba quemando los campos, bosques y ríos del país. Europa puso un ultimátum para atajar este problema, el gobierno puso en marcha un plan de tratamiento de Purines donde el granjero pagaba la eliminación del purín en unas plantas a precio subvencionado. El gobierno dentro del marco de los recortes retiró la subvención algo que casi arruina a los granjeros, y de forma retroactiva las de un año antes, pasando a deber esas plantas millones (que habían de recaudar de alguna forma a los granjeros). Ya digo casi arruinan porque las plantas están paradas, lo cual ahorra al granjero haber de tratar al Purín, aunque quien padece ahora es el agua de nuestros ríos.

 Es insultante que solo los poderosos, esos que tienen entrada gratuita al Palco del Bernabéu y a los tendidos principales, no solo obtengan concesiones de forma fraudulenta, sino que cuando las cosas no salen como habrían de salir consigan recuperar como mínimo la concesión, algo que para la mayoría el gobierno siempre contesta con ajo...

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#Corrupción