El mundo funciona de dos maneras: por un lado están los justos, los humildes, la gente de bien, por el otro los poderosos, ambiciosos, codiciosos, los "dueños del mundo".

En España la división es otra: los que cumplen la ley y los que no.

¿Cómo puedes saber cuales cumplen la ley? Todos aquellos que no han tenido un cargo político de importancia hasta la fecha, todos los que no han sido directivos de una entidad bancaria, todos los que judicialmente no han aprobado un auto con suficientes pruebas para que este sea reabierto, todos los que pese a ser imputados aun no están en la cárcel, todos ellos sin desigualdad real ni por casorio, ni por ser antiguos regentes, todos sin excepción alguna, no cumplen la ley.

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Uno de los muchos incumplidores de las leyes en nuestro país se llama Miguel Blesa. El 5 de junio de 2013, el antiguo presidente de Caja Madrid Miguel Blesa ingreso en prisión, después de que Elpidio José Silva, el titular del Juzgado de Instrucción de Madrid número 9, dictaminara su ingreso incondicional sin fianza por varios delitos societarios (se denominan así los delitos cometidos dentro de una sociedad o contra esta que no sólo hacen mella a los patrimonios o contextos individuales, sino a intereses más generales, relacionados con el funcionamiento del orden socioeconómico como ha pasado en nuestro país), de falsedad y posible incautación ilícita interconectados con la compra del City National Bank of Florida.

Después de pasar sólo 15 días en prisión el juez que dictó sentencia, se vio obligado a redactar el auto de excarcelación para ponerlo en libertad ya que la Fiscalía se afirmara en el auto de la Audiencia Provincial de Madrid que desautorizaba la reapertura del caso, realizado en el año 2010, por el cual se entiende que no hay motivo para realizar todas las pruebas posteriores a esa fecha.

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Por este motivo Miguel Blesa, autor de la destrucción de tres líneas aéreas, un bastión del turismo español y la cuarta entidad financiera del país, está en la calle. No por quien es, sino por quien conoce. Amigo de José María Aznar, Ana Botella, Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre, Alberto Ruiz Gallardón y demás, no está en prisión por la gente que conoce no porque no sea culpable. Mientras aún no queda claro el asunto de la compra de City National Bank of Florida, mientras que la investigación del crédito de 26,5 millones entregado al entonces propietario de Marsans, Gerardo Díaz Ferrán, se ha visto bloqueado por la propia Fiscalía tirar por el suelo el pilar principal para la acusación formal del Caso Blesa, un nuevo escándalo sobre Caja Madrid aparece en la prensa de todo el pais.

Ochenta y seis exdirectivos de la antigua Caja Madrid y después Bankia, dilapidaron con tarjetas de crédito entregadas por el propio Miguel Blesa, más de 15 millones de euros durante más de diez años (pese a que exdirectivos de la propia entidad ya han dicho que este sistema de tarjetas opacas fue implantado en 1988 por el entonces presidente de Jaime Terceiro).

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De los 86 consejeros vivales, es decir, de los ochenta y seis exdirectivos que disponían de tarjeta (Ildefonso Sánchez Barcoj, José Antonio Moral Santín, Ricardo Morado Iglesias, Miguel Blesa de la Parra, Matías Amat Roca, Ramón Ferraz Ricarte, Mariano Pérez Claver, Enrique de la Torre Martínez, Juan Manuel Astorqui Portera, Mercedes de la Merced, Carlos María Martínez Martínez, Carmen Contreras Gómez, Francisco Baquero Noriega, Estanislao Rodríguez-Ponga, Antonio Romero, Carlos Vela García, Pablo Abejas, Rubén Cruz Orive, Rafael Spottorno Díaz Caro, Miguel Ángel Araujo, Ricardo Romero de Tejada, José María de la Riva, Ignacio de Navasques, Antonio Rey de Viñas, José Manuel Fernández Nomiella, Ramón Espinar, Antonio Cámara, María Carmen Cafranga, Javier de Miguel Sánchez, Ángel Gómez del Pulgar, Rodolfo Benito Valenciano, Alberto Recarte García Andrade, Luís Gabarda Duran, José María Arteta Vico, Guillermo Ricardo Marcos Guerrero, Jesús Pedroche Nieto, Gonzalo Martín Pascual, Juan Gómez Castañeda, Francisco José Moure Bourio, Francisco José Pérez Fernández, Mercedes Rojo Izquierdo, Miguel Ángel Abejón Resa, Pedro Bugidos Garay, Juan José Azcona Olondriz, Rodrigo de Rato Figaredo, Jorge Gómez Moreno, Gerardo Díaz Ferrán, Ramón Martínez Vilches, Rafael Eduardo Torres Posada, Cándido Cerón Escudero, Fernando Serrano Antón, Pedro Bedia Pérez, María Elena Gil García, Alejandro Couceiro Ojeda, Dario Fernández Yruegas Moro, José María Buenaventura Zabala, José Acosta Cubero, Beltrán Gutiérrez Moliner, Luis Blasco Bosqued, José María Fernández del Río Fernández, María Enedina Álvarez Gayol, Juan Emilio Iranzo Martín, Miguel Corsini Freese, Santiago Javier Sánchez Carlos, José Ricardo Martínez Castro, Domingo Navalmoral Sánchez, Arturo Luís Fernández Álvarez, Manuel José Rodríguez González, Virgilio Zapatero Gómez, Ignacio Varela Díaz, Francisco Javier López Madrid, Rafael Pradillo Moreno de la Santa, José Carlos Contreras Gómez, Joaquín García Pontes, Ignacio del Río García de Sola, Miguel Muñiz de las Cuevas, Gabriel María Moreno Flores, Ángel Rizaldos González, José Caballero Domínguez, José Nieto Antolinos, José Luís Acero Benedicto, Jorge Rábago Juan Aracil, José María García Alonso, Esteban Tejera Montalvo, Félix Manuel Sánchez Acal, Francisco Servando Verdú Pons de los cuales se tiene conocimiento del nombre por la auditoria interna de BFA-Bankia), sólo tres de ellos no la utilizaron jamás. Por desgracia, los ochenta y tres restantes, fueron los que con su utilización de forma fraudulenta, ocasionaron el gran agujero de Bankia incurriendo así en un delito de societario enviando directamente de cabeza a nuestro país a la bancarrota casi absoluta.

La justificación de estos movimientos nada claros, es informada a los directivos de la entidad que, al no poder justificarlos, devuelven el dinero. Eso sí, no impiden con este acto que se solicite un informe jurídico a Herbert Smith Freehills, una firma de abogados de prestigio, que da cuentas de este suceso ante el FROB. El órgano público de rescate bancario ve claras las irregularidades en referencia al caso de las tarjetas opacas de Bankia. Por ello ha traslado el caso a la Fiscalía, solicitando al juez investigue todo el caso.

Mientras llega la resolución, como todo, España sigue a merced de esa gentuza que como bien habéis podido comprobar, no por lo que yo diga, sino por lo que informan día tras día los medios de comunicación. Sus malas artes a muchos niveles han llegado a tal punto de crear una fisura económica y social en un país desmoralizado y humillado a más no poder, en el cual se pasa miseria, hambre y desesperación al ver que nadie hace nada pues lo que está uno en la cárcel, con "buenos amigos" bien posicionados, es quince días y poco más.

Si esto es perder la fe en la humanidad, obviamente hoy es un día negro para confiar en nada y en nadie.

"¡Vergüenza ajena!" Es lo que me quedaba por decir.