Hace tan solo unos meses, la empresaria y presidenta del Círculos de Empresarios, Mónica de Oriol, decía que debía bajarse aún más el salario mínimo interprofesional porque, textualmente decía que los jóvenes sin formación "no sirven para nada". Mientras que desde Europa se aconseja que por el bien de la reactivación de la economía habría que subir los salarios, ella no sólo quería empobrecer aún más a la clase social sino que sus palabras de ánimo, humillaba no sólo a las personas sin estudios sino a los jóvenes, que por un motivo o por otro, no han podido formarse como hubieran querido (no todos los que no estudian es porque no quieran sino porque las exorbitadas tarifas, incluso en la educación pública, son inalcanzables para ellos).

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Hoy, seis meses después, la máxima ha cambiado un poco pero para peor. La madre de seis hijos y abuela de cuatro nietos, dice que "prefiere contratar a mujeres que no vayan a tener hijos". Según de Oriol, si una mujer es madre, no se la puede despedir de la empresa en los once años siguiente a haber dado a luz y claro, eso a ella como mujer, como madre y como empresaria, le supone una carga tremendamente grande para su visión de la vida.

Es decir que en pleno siglo XXI, después de la aniquilación que hizo Herodes con el fin de controlar a la plebe que, por su alta natalidad, podían volver contra él, la presidenta del Círculos de Empresarios, de una manera mucho más escandalosa, 'impide' de forma tácita y directa, la incorporación de mujeres en edad de procrear e invita a que esa sea la política que sigan el resto de empresario.

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¡Doloroso! ¡Francamente doloroso!

Frases como estás han sido las que han cumplimentado su entrevista: "En vez de favorecer a la mujer, la están condenando"; "Un Recursos Humanos elegiría antes a un hombre que a una mujer"; "Es mejor que una alta directiva se case con un funcionario o con un marido al que le gusten mucho los niños".

Con estas palabras no sólo avasalla a las mujeres y las culpa por desear ser madres, si no que humilla a su propia pareja. Es decir, según sus propias palabras, su esposo, su marido, para ella es, un "chacho" al que puede ningunear a su antojo. Un hombre florero que tiene que estar como un perrito a sus pies y a su servicio. ¡Lamentable!

Tanto los hombres como las mujeres, sin que eso implique que valgan menos como personas, pueden dedicarse al cuidado de la casa, de los hijos y también, aunque le cueste imaginar a la de Oriol, poder tener un #Trabajo de ocho horas y sin fallar en ninguno de los tres lugares. ¡Nada es incompatible! Sólo la falta de lucidez mental de una mujer que parece que nació en el siglo pasado, con ideas no sólo anticuadas, retrogradas o sin sentido, sino con afirmaciones tan deleznables que dan hasta ganas de vomitar, y no porque ningún hijo vaya, como ha dicho, a condenar nuestras vidas.

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Ojala este pensamiento que ha verbalizado para nuestra desgracia la presidenta del Círculos de Empresarios, lo hubiera tenido su propia madre así nos habría librado de una mujer que deja mucho que desear como madre, como esposa, como empresaria, como ser humano y como hembra en general.

Ya sólo falta que diga que las mujeres debemos de quedarnos en casa y el hombre en el trabajo. Por esa misma regla de tres, las convenciones y ferias serían sólo para hombres, con azafatos hombres, con camareras hombres, con secretarias hombres, con todo, absolutamente todo, incluso el "concubinage" y obviamente, así sí que se evitarían muchos embarazos tal y como desea Mónica de Oriol a la que claramente la procreación de las especie humana le resulta muy embarazoso laboralmente hablando.

Esta claro que con mentalidades como la presidenta del Círculos de Empresarios o como la de Gallardón planteaba en las infumable ley del aborto, en vez de ir hacia adelante nos quiere hacer volver hacía atrás, hasta las cuevas, hasta un paraje absurdo e inhóspito. Yo creo que esta señora, como muchos otros hombres y empresarios con su misma mentalidad, serían felices en países donde las mujeres no tienen ni voz ni voto, ni elección, ni voz, ni nada. ¿Esto es lo que queremos para un país desarrollado? ¿Seguro? Yo francamente no.