Es un secreto a voces desde hace años, cualquiera con dos dedos de frente y un mínimo de información de cómo funcionan las cosas lo sabe: los partidos políticos y no solo los partidos políticos, también los sindicatos, las organizaciones empresariales, las asociaciones de vecinos, las asociaciones de padres y madres de alumnos o los grupos de coros y danzas no cubren sus gastos con las cuotas que pagan sus socios, afiliados o militantes, sobreviven gracias a las subvenciones públicas (justificadas como pueden o se les ocurre) a la financiación ilegal o a la "obra social" de las cajas de ahorros.

No es un problema exclusivo de España, de otros países llegan, de vez en cuando, noticias sobre casos de #Corrupción.

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Pero en España el problema es mucho más grave, debido a la escasa tradición democrática de nuestro país, al atraso económico generalizado con respecto a las naciones de nuestro entorno (agravado con la crisis de los últimos años), lo que hace que los recursos para la actividad social (no sólo política) sean también menores aquí, y, sobre todo, a la escasa implicación de los ciudadanos españoles en organizaciones que requieran participación y activismo.

Yo conozco como protagonista cómo funcionan las A.M.P.A.S. (Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos), organizaciones que, por la especial importancia que deberían tener los temas objetos de su actividad, deberían ser organizaciones con militancia masiva, en las que se integrasen la inmensa mayoría de las familias de todas las escuelas, sin embargo, los "cuatro tontos" que se implican y trabajan en ellas, en la mayoría de los casos porque alguien tiene que hacerlo y no hay nadie más, cada curso se ven negros para conseguir convencer a unas pocas familias para que paguen la cuota de afiliado, y sólo acaban haciéndolo las que se ven obligadas pues se les exige pagar la cuota de la AMPA para poder apuntar a sus hijos a las actividades extraescolares.

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El primer papel que desempeñé en la AMPA del colegio de mis hijos, recién llegado, iluso e ignorante, fue el de Tesorero. Yo, llevé las cuentas de una forma que me parecía bastante normal, sin embargo, aluciné repetidas veces cuando me decían que nunca nadie había llevado una cuentas tan claras y tan bien, no podía imaginar cómo se hacían las cosas en otras AMPAS aunque pude comprobar que, ciertamente, como se habían llevado antes en la mía era de una forma bastante poco ortodoxa y alucinaba más cuando yo hacía las cosas pensando que esas cuentas eran del dominio público y las tendría que ver cualquier asociado, nunca he comprendido cómo en otros sitios y antes en mi AMPA, se podían hacer las cuentas como se hacían. Ojo, no estoy diciendo que los que trabajan (de forma totalmente altruista y desinteresada) en las AMPAS metan la mano en la caja, qué lástima, bien escasa es la caja de la que nada se pueden llevar, pero desde luego, el control brilla completamente por su ausencia y no es cuestión de mala fe, es cuestión, básicamente, de ignorancia y de falta de preparación de los que afrontan su labor con las únicas herramientas de su buena voluntad.

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Pero además es que el sistema es un sistema corrupto que "obliga" a la corrupción. Como ya he dicho, ni los partidos políticos ni los sindicatos ni las asociaciones padres se pueden financiar con las cuotas de los afiliados, bien escasos, las AMPAS se financian mediante subvenciones que conceden los ayuntamientos o los gobiernos autónomos, subvenciones teóricamente finalistas, que son para costear las actividades extraescolares, sin embargo, lo que en realidad ocurre es que las actividades extraescolares las pagan las familias de los niños participantes y las empresas o monitores que imparten dichas actividades lo que hacen es una factura a la AMPA para que justifique el dinero recibido. En cualquier caso, aunque la AMPA quisiera dedicar el dinero recibido a pagar las actividades, sería imposible, pues siempre es también escasísimo y no suele llegar ni para un mes de clases de unos cuantos niños.

Así es como funcionan las AMPAS que son, seguramente, las asociaciones con menos gastos de todas las asociaciones o partidos políticos que funcionan en España, nos podemos imaginar cómo deben de funcionar las organizaciones que tienen que costear enormes gastos generales y, por ejemplo, electorales. El líder histórico del sindicalismo minero ocultó a Hacienda 1,4 millones de euros, algo totalmente inexplicable para el nivel de ingresos legales que este sindicalista debe haber tenido en su vida laboral. Es la última noticia salida a la luz pública en este país, añadida a los escándalos de las tarjetas opacas de los consejeros de Caja Madrid, los negocios de la familia Pujol, los EREs de Andalucía, el caso Urdangarín, el caso Bárcenas, etc.

Y lo más grave es que esto se ha producido a lo largo de los años en la más absoluta impunidad y sin que nadie supiese nada. No es posible. Si España ha funcionado así sólo podía ser con el conocimiento y consentimiento de todos los que debían controlar e impedir que se funcionase así. El primer caso grave de corrupción se produjo en los años 90, el caso Filesa y Malesa, hubo condenados responsables económicos del PSC, cumplieron cárcel y, al salir, volvieron a sus mismos puestos de trabajo en el mismo PSC, el PSC les perdonó o les agradeció los servicios prestados. El PP trata de hacernos creer que Bárcenas es un ladrón que hacía todo lo que hacía por su cuenta y riesgo y a beneficio propio y sin que el resto de responsables del partido se enterasen. Yo no me lo puedo creer.

Uniò Democràtica de Catalunya ha sido condenada por financiación ilegal, su líder de siempre sigue siendo el mismo de siempre sin que a nadie en el partido se le ocurra exigirle responsabilidades. El tema está clarísimo, los partidos políticos en España es imposible que hagan frente a los gastos que tienen legalmente, lo que recaudan por afiliados es ínfimo y las subvenciones oficiales que reciben no les llega, dos soluciones son con las que han estado sobreviviendo todos estos años: financiación ilegal mediante comisiones o lo que sea (y ahí vienen los casos de corrupción) y préstamos que la banca (muy curiosamente) deja de cobrar.

Y dentro de la banca que tan generosamente perdona deudas a los partidos políticos hay también entidades privadas, que sus accionistas sabrán a cambio de qué perdonan las deudas, pero sobre todo ha sido especialmente opaco e inexplicable el papel que en España han tenido las Cajas de Ahorros, entidades oficialmente sin ánimo de lucro, obligadas a una labor social, pero que en la práctica no han sido sino instrumentos en manos del poder político de turno para satisfacer las necesidades políticas de los que conseguían hacerse mayoría en los correspondientes consejos de administración.

En las asambleas y en los consejos de administración de las cajas había representantes variopintos de organizaciones variopintas, de partidos políticos, de sindicatos, de empresarios, de empleados, de impositores, ninguno de ellos obligado siquiera a ser economista para poder estar allí, sólo tenían que ser puestos por alguien en el puesto, puesto en el que, eso sí, cobraban, y lo que cobraban y cómo lo cobraban ... ¿quién lo decidía y quién lo sabía? Y sobre todo, quién decidía y quién controlaba en las cajas de ahorros a quién se le concedían préstamos o dónde se invertía y para qué o con qué criterios.

En Estados Unidos el tema lo tienen resuelto, los candidatos a cualquier cargo reciben donaciones de forma pública y totalmente transparente, de forma que la mejor y más fiable encuesta pre-electoral suele ser comprobar la cantidad de dinero que lleva recaudada cada candidato, suele ganar el que más dinero recauda para su campaña electoral. En los países europeos con democracias más fuertes y consolidadas, los partidos o sindicatos o cualquier tipo de organizaciones sociales y políticas suelen tener militancias masivas, fuertes, activas y comprometidas, que participan activamente y pagan sus cuotas, la corrupción no es "necesaria" para que las organizaciones puedan hacer frente a sus gastos.

El sistema español es un sistema hipócrita que "invita" a la corrupción y a ilegalidad, todos lo saben, todos lo necesitan, y por eso nadie le pone remedio, por lo menos hasta ahora. Ahora la crisis ha hecho insostenible también este sistema y todo está saltando por los aires ante el estupor y el asco generalizado de la población, sin embargo, la solución no estará en echar a los leones a todos los hayan cometido corruptelas, seamos honestos intelectualmente, reconozcamos que a 9 de cada 10 personas, aquí y en la Conchinchina, que le den una tarjeta de crédito diciéndole que puede disponer de ella a su antojo y que nada tiene que justificar ni declarar, harán uso y disfrute de esa tarjeta e incluso pensarán nada raro hacen.

Reconozcamos también que, por lo menos, la mitad de las personas que estén manejando dinero para una organización y cometiendo ilegalidades para el partido, tendrán la tentación de, por qué no, llevarse algo también para ellos. Los españoles no somos más chorizos que los demás, lo que es demencial y urge cambiar, radicalmente, es el sistema español de financiación de las organizaciones políticas, que no debieran ya más vivir ni de las subvenciones ni de las corruptelas. O tenemos organizaciones que se paguen escrupulosa y transparentemente con sus militantes y simpatizantes o nos vamos a la mierda como país.

La organización que no sea capaz de sobrevivir con sus propios medios, que desaparezca, igual que desaparecen las empresas. Y si somos un país de individuos individualistas y poco comprometidos que no somos capaces de implicarnos ni de pagar cuotas, pues tendremos que conformarnos con tener lo que nos merezcamos. Bien estará que los ladrones paguen por sus delitos con todo el peso de la ley y el escarnio social, pero estará mejor que seamos capaz de acabar con este ruinoso y demencial sistema.