España pasó de ser un milagro económico a entrar en Estado de Shock. De los lejanos tiempos en que Aznar y Zapatero casi exigían la entrada en el G8 y presumimos de participar en el G20 (eso sí por la puerta de atrás), no quedo absolutamente nada al empezar la actual crisis. El país quedo catatónico al comprobar que todo aquello no era más que cartón piedra; eso sí a precio de Cartier y pagado a crédito. Ha pasado el tiempo y la necesitad nos ha puesto otra vez en la realidad, aunque seamos francos lo que está sucediendo hoy más que real es surrealista

Valle Inclán inventó un género teatral  al cual bautizo como Esperpento. Él vivió algo parecido; la perdida de Cuba promovió un movimiento regeneracionista aunque este fue muy “a la española”, convirtiéndose el país en un “quiero y no puedo” o peor aún: el hidalgo señor de Lazarillo de Tormes que se lavaba los dientes para que creyeran que había comido, mientras paseaba su capa raída. El Esperpento una sátira social donde la palabra ridículo o demencial no eran suficientes para definir la etapa que va desde la caída de Cuba hasta la Republica. La Historiografía moderna, y no digamos la Historiografía revisionista Aznariana, ha intentado remarcar los aspectos positivos de esa época, que los tubo, e incluso a veces mitificarlos, pero leyendo los autores de esa época uno se da cuenta de porqué hoy estamos como estamos.

Vivimos una situación completamente surrealista. Un país con la sanidad en pleno desmantelamiento, decide traerse un enfermo de una enfermedad altamente contagiosa y extremadamente mortal; sin medios materiales y sin personal especializado, el cual habían despedido por falta de presupuesto. Esto en un país caracterizado por saltarse protocolos y laxitud en seguimientos. El resultado el primer país no africano con un contagio de Ébola (aunque ya sabemos que internacionalmente se dice “África empieza en los Pirineos” y parece que les damos la razón); por si fuera poco se presenta a urgencias con síntomas y la devuelven a casa con una receta de Paracetamol. La culpa de la enfermara (of course) y le matan el perro como medida inútil. 

Aunque en realidad el ébola afortunadamente por ahora es un tema menor. Esa máquina de generar dinero que era Caja Madrid pero que después resulto ser un Agujero Negro, no deja de dar sorpresas. Resulta que altos directivos de la entidad, más consejeros e interventores; y como no políticos, empresarios, altos cargos de la administración y cualquiera que fuera alguien en el puchero madrileño; tenía una Tarjeta Negra no declarada para gastos, con un acumulado de entre 100.000 y 200.000 €; mientras la gente que compro acciones las ha de usar como papel para empapelar la habitación y el país pagando 23.500 millones de euros de rescate. 

El país ya ha superado los límites de cabreo y asombro. Ya por no asombrar ni asombra que Cañete sea comisionado de Energía y Clima. Disparidad de criterios en las sentencias siempre a favor de los mismos, fraudes donde el único acusado y condenado ha sido el juez, o condenados en firme que un año después aún no han entrado en la cárcel. Infraestructuras demenciales con un CASTOR que es un fiasco a pagar entre todos, un AVE que no para de tener averías por deficiencias que han llegado hasta el “AVE submarino” el túnel por debajo Girona que estuvo inundado una semana (7 metros). 

Pero lo realmente esperpéntico es el #Gobierno. Empezando por una ministra de ocupación que no ha trabajado nunca en nada o un ministro de defensa que es comerciante internacional de armas. Un ministro de industria que cada vez que habla la lía; siendo una de sus últimas el ponderar la reforma de las Renovables (no olvidemos que hay varios pleitos contra ella por indefensión) la cual era ejemplo para muchos países, al preguntarle qué países respondió que no los sabia. Justicia que consiguió la unanimidad, nadie lo quería; medioambiente, sanidad, fomento, educación… en todos se nos ponen los pelos de punta de las barbaridades perpetradas. Aunque quien se lleva el premio es el Presidente; parapetado detrás de la constitución y una pantalla de plasma lleva hasta el extremo su lema “mejor no meneallo”; tiene uno y dos medios conflictos territoriales, pero el escondido en su caparazón; tiene a la mitad de su partido imputado por algún que otro escándalo, él sigue despistando; el país se hunde económicamente, el sigue fabulando con la recuperación#Ébola

Este país ha vuelto al esperpento como en la era de Valle Inclán. La desgracia es que no aprendimos las lecciones que la historia nos dio de esa época. Como suele suceder cuando no se aprende de la historia es que ésta se vuelve a repetir algo realmente esperpéntico.