Faltan palabras para describir el acto de inmoralidad que cometieron los presidentes, directivos y consejeros de Caja Madrid y Bankia, dos Cajas que fueron rescatadas por el Estado y que estos mangantes utilizaron ese dinero que iba destinado al pago de sus obligaciones a corto y largo plazo y así activar la economía en gastos de consumos de orden personal. Desviaron gran parte de los 15,5 millones de Euros entre los años 2003 hasta el 2012 con tarjetas de crédito que les fueron dadas para gastos de "Representación" en pagos de uso indebido y en el que muchos de ellos no se pueden justificar. Este descomunal despilfarro, ha merecido toda la condena de la sociedad civil, que se siente vilipendiada por aquellos que se creían unos señores y grandes economistas uno de ellos expresidente nada menos que del Fondo Monetario Internacional y que fue encargado por el presidente del Gobierno de presidir la fusión de Caja Madrid y Bankia y de tocar la campana que viéndolo ahora era como una forma de hipnotizar a los españoles para poder darse la gran vida a costa de ellos y lo que finalmente llevo a la ruina a la primera entidad bancaria que fue incapaz de asumir la deuda que tenía la valenciana.

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Parece que la conducta de Blesa y Rato, fueron ejemplo a seguir por los otros directivos y consejeros de la entidad financiera que no escatimaban en gastos superfluos que marcan la época en que la burbuja inmobiliaria estaba en pleno apogeo y en que el dinero corría a manos llenas. Parece paradójico que los 15,5 millones de Euros mal gastado corresponden al periodo en que las entidades financieras comenzaban a dar señales de crisis y en la que miles de familias fueron desahuciadas y otros tantos trabajadores de estas Cajas les fue aplicado un ERE. Toda esta vorágine de acciones por parte de dichos señores ha llevado a la dimisión y crisis entre empresarios, políticos y sindicalistas dentro de sus instituciones. Aquí ha habido igualdad de condiciones entre los miembros de UGT, Comisiones Obreras, los políticos entre derechas e izquierdas a la hora no escatimar en gastos que fueron cubiertos con las ya mencionadas Tarjetas Fantasmas o las llamadas tarjetas Fantasmas de Caja Madrid y Bankia.

Para no caer en repeticiones y en lo que ya la opinión pública conoce desde que estalló este escándalo no mencionaremos la gran vida que se dieron entre holetes de lujo, comidas, viajes, trajes, joyas, bebidas alcohólicas, dinero en efectivo e incluso pagaron servicios sexuales.

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Lo menos que podían hacer estos personajes era pedir perdón a todos los españoles por haber derrochado su dinero y ser tan inconscientes e insensibles mientras millones de españoles están casi al borde de la pobreza y miles de ellos han perdido su vivienda y apenas mal viven gracias a la poca ayuda familiar que reciben. ¿¿¿Habrá Justicia???