A pesar de que las marcas de la #Crisis que azotó a España desde la explosión de la burbuja inmobiliaria en 2008 son aún visibles, la cuarta economía europea lleva, con este, cinco trimestres consecutivos de crecimiento, como muestra un informe preliminar del Instituto Nacional de Estadística. Según el reporte antes mencionado, la economía española habría crecido un 0,5 por ciento en los últimos tres meses, comparado con el periodo anterior, lo que podría augurar una salida de la crisis, pero en medio de una situación continental nada halagüeña, donde aunque se paró la caída no hay síntomas de mejoría inmediata.

Según señaló este miércoles el Presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, su país habría dado un giro de 180 grados, y habría dejado de ser uno de los patitos feos entre las economía de la Unión Europea.

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Pero, aunque la cifra fue positiva, el crecimiento fue menor que en el segundo trimestre, donde se logró un 0.6 por ciento, un posible anuncio de que la nación ibérica necesita inversión urgente a corto plazo por parte de sus empresas, apareados con un aumento del consumo familiar, muy afectado aún por la alta tasa de desempleo, de un 23.7 por ciento en este momento.

Otra esfera afectada por la crisis, y de la que dependerá el sostenido crecimiento de la economía, es la de las exportaciones, pero con la zona euro en medio de una crisis a la que no se le avizora salida pronta, se deberán buscar soluciones alternativas, como pudiera ser el poner ojos en los mercados latinoamericanos. Un ejemplo de esto pudiera ser la gran presencia de empresarios españoles en la próxima feria internacional de la habana, FIHAV 2014, la mayor de su tipo en el Nuevo Mundo.

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Según el ejecutivo, España podría crecer un 1.3 por ciento en este año, y cerca del 2 en 2015, pero aunque las cifras actuales hacen creer que las previsiones son asequibles para este periodo, para el próximo, de continuar el estancamiento en Europa, sumado a los problemas en Ucrania, los cuales llevaron a Alemania a corregir a la baja sus estimados, pudieran ser solo una quimera.

Incluso el ministro de economía Luis de Guindos tuvo que admitir este jueves que la economía española no es inmune a los problemas que afectan a la Unión. Por lo pronto, una nación donde hay unos 1.79 millones de hogares donde ninguno de sus miembros en edad laboral tiene un empleo fijo, es difícil que se aumente el consumo. De lograr el ejecutivo que se reduzca la tasa de desempleo en 2015 al 22,2 por ciento, podría pensarse en recuperación y salida de crisis. De los esfuerzos conjuntos entre el empresariado, el gobierno, y la población en general dependerá el futuro económico de España.