El bueno, es el capital pobre. Sin embargo, paradójicamente nuestro gobierno, que ha de proteger por mandato a todos sus conciudadanos se alió con el malo, el capital rico. En tiempos de un mandatario económico llamado Solbes y en sus reuniones de gobierno con los presidentes autonómicos decía; queréis financiación, pues ahí tenéis las cajas de ahorro, y estos se pusieron a construir "el país de nunca jamás" donde se hacían auditorios sordos, autopistas sin autos y aeropuertos con techo.

Corrían los años 90 en España, donde se crecía el 5% y los bancos alemanes y franceses con mucho capital rico y bajos índices de crecimiento en sus respectivos países, inundaron con capital malo los bancos españoles, los que precisamente habían faltado a la clase de control del crecimiento y no sabían que este, podía ser tan peligroso como un decrecimiento; Ignorando la máxima, los bancos españoles, teniendo acceso a todo el capital rico que podían vender dijeron, ¡café para todos! E iban a tu casa y te decían; quieres café, pues toma dos tazas.

Al cambiar de siglo, en América y Europa se hablaba de crisis y en España la negábamos, solo queríamos ver a nuestra banca, como la más solida del mundo, tan pudiente que además de infraestructuras públicas inútiles, financió tres millones de pisos más de los necesarios y en vez de bien venderlos como retiro dorado en el país de las maravillas para los jubilados del norte ; Fue el capitán Garfio con sus piratas gobiernos y banca los que siguieron construyendo el país de nunca jamás vendiendo al exterior nuestras miserias: corrupción, ineptitud, codicia y Espanya ens roba; Que han hecho de España un país de tinieblas, las que no dejan ver nuestras nuevas infraestructuras y han apagado nuestro sol y nuestro ánimo.

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Pero esto solo fue el origen del plan maquiavélico de Garfio para adueñarse del capital pobre, el bueno; El que gestionaban las pequeñas y medianas empresas; el que se generaba a base de trabajo, esfuerzo y competencia; Un día la bruja blanca de Narnia llegó y le dijo a Garfio; Majete, el déficit de tus cajas de ahorros ha de aparecer en el déficit público, como en nuestros reinos sus homólogos Credit Agricole o el National Bank of Scotland, y además te necesito para librar una batalla que tengo en octubre del 2013 para mi reelección; Pero mi reina, dijo el capitán Garfio, mis piratas se han gastado casi todo en cañones y ron, están ebrios y no podrán devolverte el dinero que les prestaste.

En ese caso me cobraré con la alegría y el bienestar de los españoles, respondía la reina; para ello haré que el banco central europeo preste dinero al 1% de interés a tus piratas y estos te lo prestarán a ti al 7% hasta que la deuda privada de tus piratas se convierta en deuda pública de todos los españoles.

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Garfio pensó para el; podría pedirle a la bruja blanca que nos dejase pagar a mas largo plazo, pero le faltó coraje y continuó pensando; seguro que ella, con deudas por pagar de la primera y de la segunda guerra mundial, lo comprende; porque si elimino por completo el capital pobre, el que gestiona la pequeña empresa, la que crea mas puestos de trabajo y mejores, la que genera capital bueno con esfuerzo y saber hacer, si elimino a los que hoy son mis esclavos; No podré continuar saqueándolos para comprar más ron a mis piratas; nuestros privilegios han de ser lo último que se pierda en el país nunca jamás.

La bruja blanca pareció leer el pensamiento a Garfio cuando le dijo: No te preocupes, nunca te faltará capital malo, para instalar grandes empresas y grandes superficies con la que crear puestos de trabajo con salarios de supervivencia con los que nunca habrá peligro de avivar el consumo de las familias para alimentar a las pymes y a los autónomos

Y así, el frío y la noche se hicieron eternos y el capital pobre, el capital bueno fue víctima del asedio de los piratas quienes saqueaban a los autónomos, pequeñas y medianas empresas, utilizando las armas compradas con los recursos de todos los españoles y que Garfio les continua procurando para mantener a raya al capital bueno e impedir que las pymes y los autónomos puedan traer de nuevo luz a nuestro reino.

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Como en el cuento, esta historia nunca podrá acabar mal y al igual que los peques, para que los piratas den con sus huesos en las mazmorras que a pulso se han ganado y devuelvan los tesoros a sus legítimos dueños, solo tendremos que llamar entre todos, con bondad y civismo pero gritando al unisonó Peter Pan; Pan y justicia para nuestro querido país. #Unión Europea