La selección española de baloncesto es un equipo trufado de talento, una generación dorada que sigue cosechando los frutos de una apuesta del país y de algunos de sus equipos en los ochenta y primera parte de los noventa por el talento nacional y en el caso del Estado por una educación deportiva que incluyera no solo la práctica del fútbol.

Ahora, y desde hace ya algunos años, ha llegado el tiempo de la cosecha. El tiempo de ser los mejores en muchos deportes, incluido el baloncesto, y llegar a lo más alto, pues se apostó no porque solo los que tuvieran las posibilidades económicas pudieran llegar a la cima, como parece ser la apuesta del actual gobierno de la nación, si no porque cualquier pudiera llegar a la cima con el suficiente esfuerzo y ese talento especial que cada pocos años surge en nuestro país.

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Nuestra obligación es encontrar a esas personas especiales y darles lo que necesiten para hacer este país un poco más grande.

Pero no solo ha de ser una apuesta por el deporte, también lo ha de ser para todas las áreas. Debemos encontrar a los mejores investigadores médicos y darles los recursos para que encuentren curas para enfermedades, pues así podremos tener los réditos de ese descubrimiento en el futuro. Debemos encontrar a los mejores talentos en la informática, los más creativos, y darles la financiación para que mañana sea en España y no fuera donde salgan las empresas que marquen el futuro en el ciberespacio. Hace poco contaba un empresario dedicado a las nuevas tecnologías que en 2005 tuvo la idea de dar un servicio de SMS a los usuarios de Internet de manera gratuita. Acudió a bancos y al Estado y le dijeron que no.

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Ocho meses después salía al mercado Twitter en Estados Unidos.

Debemos darnos cuenta de que el éxito no depende de la magia o los milagros. Si en otros países logran llegar a algo es porque las grandes ideas tienen amigos, triunfen o no. Da igual lo estúpido que suene subir vídeos de gatitos a Internet o dar a las personas la capacidad de realizar videollamadas gratuitas por todo el mundo que pueden ser eternas. Si la idea puede funcionar y puede aportar algo a los usuarios en otros países se apuesta por ello. En el nuestro le pedimos miles de euros a los mejores estudiantes de medicina, no sea que luego cuando lleguen a ser médicos sus familias no puedan comprarles una bata, da igual lo brillantes que sean si no tienen dinero. #Investigación científica