La obsesión por incorporar nuevos talentos destruye el elemento de la experiencia y por ende el equilibrio natural de la empresa. Son muchas las empresas , ya sean grandes o pequeñas, que comprenden que el equilibrio entre velocidad y conocimiento es básico para el crecimiento y el mantenimiento de sus propias estructuras.

Las empresas que por el contrario han basado toda su estrategia en aras de vivir a costa del vigor de la juventud y en detrimento de los elementos que poseen el conocimiento de campo, lease los Senior, han convertido su imagen corporativa en una imagen molesta. Tan solo vasta con ver las caras de las personas que entre amigos hablan a cerca de lo molesto que resulta tener que rellenar una encuesta en la calle, atender a un tele-operador que llama a destiempo o tener que aguantar publicidades agresivas en espacios en los que lo lúdico debe primar sobre lo demás.

Dicho esto, hay que decir que el fracaso del bien denominado marketing agresivo es ya un hecho. Por ende toda aquella empresa que guste del placer de complacer al cliente debe personalizar el trato con el mismo,respetando por encima de todo los tiempos y circunstancias del cliente. Y claro, esto sólo se consigue con el conocimiento asentado que tan sólo los seniors poseen.

Adopte un senior en su empresa debería ser el eslogan de la re conversión de muchas empresas que todavía no comprenden por que los clientes huyen al percibir el logotipo de su empresa. ¡Adopten un senior en su empresa! , pero para que ejerza de senior no para reconvertirlo en un pica puertas, dispuesto a vender amuletos de la suerte.Hubo un tiempo en la que la publicidad basaba sus estrategias en el bienestar de sus clientes. Se hablaba a cerca de presentar objetos atractivos vinculados a una posible relación de bienestar entre el posible cliente y el objeto ofrecido.

El marketing de ahora en su mayoría basa su estrategia en presentar situaciones apocalípticas de las cuales tan sólo puede salirse comprando el producto que se presenta. Esta estrategia genera temor y rechazo, pues la mente subconsciente del tele espectador nuca duerme y es sabia discernidora a cerca de lo que le conviene y lo que no. De hecho el záping no existiría de no ser por estas estrategias invasivas de los entornos íntimos en los que moran los pacíficos clientes.

La empresa equilibrada basa su acción en la observación y buen criterio de los senior que desde su experiencia profesional son capaces de ver sin invadir el espacio ajeno cuales son las necesidades no inducidas de unos clientes que no lo serán hasta que decidan serlo. La vitalidad de los juniors es útil en este tipo de empresas para no demorar respuestas que no requieran demora y dinamizar gestiones que por falta de conocimiento técnico escapan al ámbito de acción de los senior. Como diría el maestro Miyagi, equilibrio para la empresa también, Daniel San.