Si nos fijamos en las circunstancias que han condicionado las acciones de externalización de servicios en los últimos tiempos, veremos con claridad cuales han sido sus causa. Por un lado el crecimiento del mercado ha propiciado la falta de recursos personales para gestionar proyectos que han ido surgiendo con la etiqueta de urgentes. Por otro lado, la coyuntura económica ha permitido la proliferación de empresas que se han presentado ante las multinacionales como proveedoras de servicios, y han sido llamadas externas. Estas circunstancias han creado lo que podría ser denominado como la cultura de la subcontrata.

Los ejemplos más visibles han sido los de la construcción y los de la ciencia de la información, léase informática. La estructura resultante en el punto en el que el mercado ha permitido el crecimiento de las empresas, en su mayoría multinacionales, una estructura en la que las propias multinacionales han tenido la obligación de jugar un doble papel. A saber, el de proveedores de servicios y el de clientes de empresas de subcontrata. Es entendible a primera vista que cualquier relación entre cliente y proveedor es equilibrada en el punto en el que el proveedor de servicios percibe satisfacción por parte del cliente que se traduce en remuneración que nutre a la empresa proveedora.

Este último ciclo ha sido expansivo en cuanto a los movimientos de posicionamiento empresarial, que por competitivo a dado lugar a un nuevo paisaje en el que se impone el cambio a la inversa. Es decir, una vez establecidos los entornos en los que cada multinacional ha de ofrecer servicio, la internalización de servicios se impone como método para poder sostener una estructura económica solvente. Las multinacionales han tenido la oportunidad de trabajar codo con codo con personas altamente capacitadas y han podido comprobar por experiencia propia la solvencia de estas personas.

Es momento de hacerlas internas, por que supone un paso en el que todos ganan. El técnico especialista puede mejorar su retribución, la multinacional gana en la certeza de disponer de medios propios y no ajenos,y las empresas proveedoras de servicios externos puede incorporar nuevas y jóvenes promesas que sin la salida de los primeros no tienen ni lugar ni terreno en el que crecer.

Similar en el fútbol, cuando un jugador a mostrado su valía en categorías inferiores da el salto al primer equipo y deja espacio en la cantera para que los que llegan de abajo puedan tener la misma oportunidad en un futuro cercano. Internalizar servicios es lo más parecido a dar un paso hacia delante, y en ningún caso significa volver a estructuras que no funcionaron, pues el mercado se mueve siempre hacia delante y valorar en términos de costes lo que supondría dejar de subcontratar lo imprescindible abre nuevos horizontes situando a cada cual donde le corresponde, el lugar en donde sin duda alguna realizará mejor su colaboración corporativa.