Emilio Botín Sanz de Sautuola y García de los Ríos (Santander, España, 1 de octubre de 1934 - Madrid, España, 10 de septiembre de 2014) fue un banquero español. Era bisnieto, nieto, sobrino, hijo, hermano y padre de banqueros.

Cuando entró a presidir la entidad que ya presidieran tanto su padre como su tío, el Banco Santander era una entidad de cierta importancia a nivel nacional pero hasta cierto punto una más de las varias dentro de la nación. En estos momentos esta entidad es el banco más importante de la Eurozona, uno de los trece más importantes en todo el mundo y sitúa sus oficinas en incontables ciudades del mundo, entre las que cuenta algunas de las más importantes de Estados Unidos.

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Este camino lo ha recorrido la pequeña entidad cántabra de la mano de Emilio Botín, quien ya desde los primeros años de su presidencia apostó por llevar a otro nivel a este banco que empezó a hacerse con trozos cada vez más grandes del pastel que representaba nuestro país en el negocio bancario e incluso a absorber, en aquellos años lo llamaron en algunas ocasiones fusionarse con, algunos de las entidades financieras más grandes del país, muchas de ellas más grandes en ese momento que el propio banco que las adquiría.

Antes casi de que pudiéramos darnos cuenta de que ya era el mayor banco de España estaba preparando las maletas para dirigirse a otros países a continuar comprando con agresividad pero con la suficiente astucia como para que, en la mayor parte de las ocasiones, supusiera un enorme beneficio para la compañía afincada aún en el Paseo Pereda de Santander.

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Porque a pesar de vivir con la maleta en la mano, Botín jamás olvidó de donde era, su casa siempre fue Cantabria por mucho que su oficina estuviera en Madrid. Hace no muchos años llegó a Solares, un pueblo cercano a la capital cántabra, para instalar allí un CPD (Centro de Procesamiento de Datos) que diera trabajo a algunos integrantes de la compañía que vivieran en la zona y que procesa las operaciones del banco. Ahora mismo en Santander se está construyendo un enorme proyecto apoyado por el propio banco y se ha reformado una parte importante de los Jardines de Pereda gracias a la iniciativa del Banco que hasta ayer presidía.

En Santander y en toda Cantabria muchos lamentan hoy la muerte del que consideran el último gran banquero de este país. En la capital de Cantabria hoy las banderas ondean a media asta.