La gestión del #Tiempo no es una tarea fácil, siempre estamos pensando en mil cosas a la vez y nos agobiamos al pensar si el día dará para todo con lo que nos hundimos antes de empezar. Como el día no da más de sí quizás sea hora de pensar en los errores más comunes que cometemos y tratar de dar nosotros más de sí y ser más productivos.

El primero y más común de los errores es no hacer una lista de "cosas por hacer". Esto nos permitirá no distraernos pensando en las cosas que teníamos que hacer pero no recordamos y además nos permitirá establecer prioridades (otro fallo muy común es no establecer prioridades) y no distraernos en cosas nimias roba-tiempo.

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Además, si tienes grandes proyectos entre manos los puedes dividir en pequeños proyectos realistas que aliviarán tu estrés y te permitirá no olvidarte de los pasos importantes.

Otro fallo es muy común está en el manejo de las distracciones o en nuestra incapacidad para evitarlas. Un email por aquí, un amigo en problemas por allá, un poquito de Facebook, un poquito de tele son cositas que poco a poco se van comiendo nuestros minutos y nuestro día. Debes aprender a no estar mirando el correo cada cinco minutos y a no tener el Facebook permanentemente abierto. Lo mejor es que cierres sesión de todo y te obliges a estar escribiendo la contraseña constantemente para ayudarte a luchar contra la tentación. Cuanto más complicado sea más difícil será caer (como esconderte las galletas para evitar picar entre horas) saca ventaja de tu pereza y elimina las redes sociales del botón de favoritos, si cada vez que quieres entrar tienes que estar buscándolo acabarás desistiendo la mayor parte de las veces gracias a la susodicha pereza.

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Probablemente el error más grave sea el de querer abarcar demasiado o la multitarea. Si intentas abarcar demasiadas cosas te arriesgas o a no ser capaz de terminar todas o a terminarlas pero mal. En ambos casos saldrás perjudicado porque quedarás como alguien que no cumple lo que promete o como alguien que hace un pobre trabajo. Debes aprender a decir no y a delegar para conseguir que las cosas se hagan a tiempo y bien, recuerda que a nadie le gusta un maniático del control que cree que él es el único capaz de hacer bien las cosas.

Por último no olvides que tan importante es lo que haces como lo que no haces. No hacer descansos puede parecer genial a corto plazo, estás enfocado y trabajando a todo trapo, pero el cerebro necesita descansar y recargarse y a largo plazo el cansancio acumulado te perjudicará. Es por eso que es importante que no olvides descansar al menos cinco minutos cada hora y no olvidarte de los descansos de la comida porque el cerebro no puede funcionar sin nutrientes.

Lo más importante es que reconozcas tus propios fallos y te esfuerces en corregirlos. De nada servirá este reportaje si luego sigues con la misma rutina de siempre.