Se dice que la experiencia es la base fundamental del conocimiento y la experiencia laboral es la acumulación de conocimientos que una persona o empresa adquieren con el ejercicio de la actividad que realizan a lo largo del tiempo. Los reclutadores de personal requieren experiencia, piden mínimo de uno a tres años para poder optar al puesto que ofertan. Es normal y lógico que exijan este requisito, sin embargo la experiencia no lo es todo.

En España hace algo más de 10 años, salir al mercado laboral por un puesto de trabajo, era relativamente fácil, sobre todo para los jóvenes y personas sin experiencia, bastaba recorrer los lugares de ocio y tiendas comerciales, para observar que en la mayoría de los establecimientos, colgaban el cartel de "Se necesita dependienta", "Se necesita camarero (a)"…, pero con la llegada de la crisis y en consecuencia el aumento del paro, que desde hace tiempo se mantiene sobre los cuatro millones de personas, estos carteles desaparecieron.

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Más del 50% de los parados, son jóvenes menores de 25 años. Cientos de personas, salen a la calle día a día con "n" cantidad de folios con su currículo vitae, donde está plasmada su experiencia y su inexperiencia, esta faena, la de repartir currículos, puede resultar muy frustrante, pues esa sensación después de haber dejado tu currículo y salir del establecimiento, donde ya sabes que, "ni caso", y que posiblemente tu currículo irá a la papelera, es muy desalentadora.

En internet existen una gran cantidad de páginas web, especializadas en el reclutamiento de personal para diferentes empleos, incluso para personas sin experiencia, que sin duda están haciendo una labor muy importante, pero ante más de cuatro millones de parados aquí también es difícil conseguir un empleo.

Ante todo este panorama, los jóvenes sin experiencia laboral llevan las de perder, los reclutadores enseguida los discriminan, alegando su inexperiencia, falta de compromiso e inmadurez.

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Los jóvenes se ven ante un circulo vicioso, porque las empresas solicitan una experiencia mínima, que ellos no tienen, ya que la única forma de poseer este requisito y poder llenar este espacio en su currículo vitae, es que alguien les de trabajo; de no salir de este círculo vicioso lo que van a adquirir es "experiencia de la inexperiencia".

Esta forma de reclutar personal, no sólo genera desempleo, sino que quienes logran una oportunidad, aceptan bajos salarios y lo que es peor opten por trabajos informales "en negro", con tal de tener un ingreso rápido. Los empresarios se aprovechan de esta situación y el estado poco hace para frenarlo, tanto es que descaradamente los reclutadores proponen a los demandantes de empleo, incluso a través de las páginas de internet, que si superan la prueba de un mes, y si así lo quiere el empleado, se le dará de alta en la seguridad social, situación que nunca llega a suceder, pues al mes buscan a otro y le proponen el mismo cuento, así tienen siempre empleados sin cotizar.

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Los jóvenes, mayores de 18 años, no tienen experiencia laboral, pero están en edad productiva, y en capacidad de trabajar y laboral; son también como todas las demás personas, productores de riquezas y consumidores de ellas; todas las personas en edad productiva podemos ser útiles a la sociedad en la que vivimos, aportando nuestras capacidades particulares, aptitudes y vocaciones.

La experiencia no lo es todo, los reclutadores no deben concentrarse en solo este requisito, los jóvenes pueden aportar a la empresa mayor motivación y disposición para aprender, son más flexibles y carecen de vicios laborales; la empresa puede adaptarlos y moldearlos según sus objetivos.

"Las empresas necesitan jóvenes para capitalizarse y obtener mejores resultados".