Podemos mirar el indicador que más nos convenga a la hora de conseguir unos resultados que se avengan a nuestro discurso. Aun así la realidad es excesivamente tozuda. En este sentido cuando tienes una Tasa de #Paro de las mayores de la UE o eres el penúltimo en el Índice de Pobreza Infantil no es cuestión de ir sacando pecho, ni dentro del país, ni en foros internacionales. 

Este país ha padecido una verdadera sangría económica. Venia trompicado de la #Crisis de los años 70 donde la crisis del petróleo cortó las ayudas de la OCDE. Aunque la entrada en la UE dio entrada a unas nuevas ayudas, permitiendo un rápido desarrollo gracias a la obra pública. Lo que había de convertirse en el trampolín para modernizar España, se desaprovecho de la misma forma que se hizo con las ayudas de la OCDE. Para variar el dinero se destinaba a obras que favorecían a parientes y amigos, si no iban directamente al mayor postor, algo que nos llena de vergüenza cada vez que abrimos el capítulo judicial de los periódicos.

No se planificó ni ejecutó nada con visión de futuro, proyectándose pabellones, autopistas sin tránsito, aeropuertos sin aviones, o monumentos a la arrogancia. Pero en ningún caso se pensó en fomentar el tejido industrial o potenciar las exportaciones.

Al mismo tiempo la UE abrió una línea de crédito ilimitada. Esto permitió que pudiéramos adquirir sin necesidad de ingresar, bienes produciendo un efecto óptico de riqueza. Esto hizo florecer las importaciones y la compra de vivienda, relegando a un segundo plano la industria, que encima había de soportar la presión de los productos manufacturados de bajo coste. Con este panorama la industria empezó a cerrar puertas, pero a los gobiernos les daba igual, porque el comercio y la construcción absorbían toda la mano de obra. 

Con este escenario la crisis financiera llegó, y con ella el final del crédito, lo cual se llevó por delante la construcción y el comercio. En los 70 la crisis especulativa también se llevó por delante a la construcción; aunque al no haber crédito la industria aún existía, eso sí algo moribunda porque arrastraba el retraso franquista a cuestas. Hoy la industria literalmente no existe, y la que hay está tan puesta al día que necesita muy poca mano de obra. Hoy por desgracia solo queda un recurso para este país: el turismo.

Deber lo que se produce en un año equivale a la Bancarrota. Que de hecho es donde estamos. Podríamos dar la culpa a los gobiernos que en plena alza económica no hicieron lo correcto, y realmente lo son. Aunque hoy buena parte del problema lo ha creado las medidas draconianas y sin sentido que ha aplicado el #Gobierno. Medidas draconianas que han afectado a unos pero que han pasado de puntillas para otros. Mientras para una parte de la población la crisis es un pozo infinito, otra parte ve el futuro de color de rosa porque realmente está ganado dinero

Ojalá sólo fuera una medida electoralista, pero este gobierno realmente cree que salimos del pozo, porque en su entorno la gente gana dinero. Pero no nos engañemos el dinero que ganan es sólo parte de ese déficit que nos ha metido en ese pozo sin salida.