Después de haber sido vilipendiado por los medios antes de conocerse sentencia alguna, el honorable Jordi Pujol subió a la palestra del Parlament de Catalunya a defender su honorabilidad. Y es que después de todo, y bajo un punto de vista subjetivo, Jordi Pujol continúa trabajando por los intereses del partido y de #Cataluña aunque desde un lugar diferente. Para el que sepa leer entre líneas el President continua ejerciendo, desde una posición de coherencia personal, la función de escudo del partido político que él mismo consolidó.

Las bases que asientan la honorabilidad de Pujol, son todas aquellas acciones que en verdad beneficiaron tanto al pueblo catalán como al español, empezando por la firma de la Constitución, pasando por las olimpiadas y sosteniendo el discurso coherente y conciliador del seny Catalán.

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Todos estos factores no pueden ser borrados de un plumazo como muchos pretenden. Es como si un padre que ha trabajado toda la vida por el bienestar de sus hijos comete un error por cansancio, y de repente toda su familia le reprocha el error olvidando por completo que les dio comida y cobijo toda una vida.

En la política debiera imperar un poco más la perspectiva y el sentido común. Además los medios deberían dejar de buscar noticias donde no las hay o al menos englobarlas en el marco de la trascendencia histórica. Y es que muchos de los que ahora hablan en contra del President, lloran, no por su error, sino por el hecho de haber perdido un referente de integridad. No obstante su integridad ha sido escrita por la historia y puede ser observada como ejemplar por todos aquellos que así lo deseen.

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Tomar algo de distancia y dejar trabajar a los tribunales de justicia forma parte de los fundamentos democráticos y jurídicos. Respetar la presunción de inocencia y dejar que la justicia re establezca el orden debería formar parte del quehacer cotidiano de los medios de comunicación que por error se lanzan como chacales ante el menor atisbo relativo a los temas de moda. Léase corrupción.