El ingenio del ser humano es ilimitado y sobre todo si se relaciona con la diversión y, por ende, con la cerveza (recordemos que casi siempre van juntas). El hecho es que en esta semana se ha firmado un acuerdo entre una cervecería histórica de la ciudad de Brujas en el oeste de Bélgica y las autoridades de la localidad para construir una canalización subterránea que "permitirá enviar la cerveza producida en una planta del centro de la ciudad a un sector industrial para su embotellamiento".

La edificación de este ducto comenzará en el año próximo y permitirá que unos 4 millones de litros de cerveza pasen por él anualmente.

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Su extensión será de tres kilómetros. Su origen estará en la maltería De HalveMaan situada en el centro medieval de Brujas y su destino será la zona industrial. En este último la cerveza se filtrará, embotellará y almacenará antes de su distribución.

"La idea es que este soterrado y pase por debajo de la ciudad" eso explicó este martes Xavier Vanneste, director general de la maltería De HalveMaan. Mucho más asombroso fue lo declarado más tarde: "Esta inversión no se decidió a razones económicas, sino a consideraciones medioambientales y de calidad de vida".

Originalmente se piensa en los valores nutricionales de la bebida, pues es un alimento que ofrece varias ventajas: la cerveza posee un alto contenido en vitaminas, sales minerales, proteínas, fibras, micro nutrientes y carbohidratos; según estudios investigativos de la Universidad de Cardiff en Reino Unido, mejora la coagulación de la sangre y favorece la digestión.

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Los amantes de las cervezas se sentirán hipercontentos; pero debo decir que la verdadera causa para que se haya tomado esta decisión fue la de disminuir en un 85% la cantidad de camiones que circulan por la ciudad, según subrayó un responsable de Brujas, Franky Demon, a cargo del tema.

Al parecer la realidad es que pretenden aliviar las consecuencias de las congestiones vehiculares. Además del ahorro económico, pues con la construcción del ducto se necesitaría menos mano de obra y transporte. En la actualidad se utilizan 500 camiones que cargan la cerveza a través de las callejuelas.

Claro que ese ahorro se planifica para después de haber sido construido: la maltería se comprometió a pagar la totalidad de los trabajos, pero no puede cifrar exactamente lo que costaría una obra de tal magnitud. Para limitar cavar el ducto se utilizarán las técnicas de la exploración petrolífera y así se evitarán las molestias en el espacio público.

Esta ha sido una genial ocurrencia en Brujas, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000 y conocida por muchos como «la Venecia del norte» gracias a la gran cantidad de canales que la atraviesan. Ojalá la próxima noticia sea cómo resolvieron los problemas de desempleo…