Generalmente, se piensa en tener precios bajos en comparación con los demás precios promedios del mercado, se tiene la idea de que es la mejor manera de competición, pero sin embargo, es importante tener especial cuidado con esto. Tener nuestros productos a precios muy bajos lógicamente nos aumenta las posibilidades de subir notablemente nuestro número de clientes, así como también la frecuencia de compra de ese producto, pero la desventaja es bastante importante debido a que además de tener nosotros mismos poco margen de ganancia, al elegir darle a nuestros productos precios bajos necesitaremos inevitablemente una muy buena reducción de costos, por ejemplo, en los materiales que componen ese producto, y de esta manera, correríamos el riesgo de reducir o directamente afectar la calidad del mismo.

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Siempre es importante antes de tomar la decisión sobre darle precios bajos a nuestros productos, buscar una diferenciación, algo que nos haga sobresalir entre los demás competidores, por ejemplo la calidad en el servicio. Elegir precios bajos para nuestros productos implica dos cosas: la fácil tarea de neutralizar por parte de nuestra competencia y la complicada tarea de mantener a esta por un tiempo considerable o prolongado.

Si nos referimos a los precios bajos, una buena estrategia podría llegar a ser el elegir por precios mas económicos en el momento en que introducimos un nuevo producto en el mercado, denominado precio de introducción, para de ésta manera, llegar a lograr una veloz penetración en el mercado, que el producto llegue a tener una veloz acogida o simplemente para que se haga lo más rápidamente conocido.

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Para posteriormente poder llegar a aumentar el precio de nuestro producto por efecto propio de la demanda que presenta (aumentar los precios de los productos en el momento en que la demanda de ese producto llegue a ser lo suficientemente alta).

Tomar la decisión de ponerle precios medios a nuestros productos, esto quiere decir, precios relativamente cercanos al precio promedio que presenta en el mercado, no beneficia en el sentido de que son precios muy cómodos de manejar, pero también presenta una desventaja y es que obtendremos mayor competencia con nuestros competidores.

Finalmente, si tomamos la decisión de ponerle precios altos a nuestros productos lógicamente tendremos un elevado margen de ganancia con ellos, pero la desventaja es muy importante, debido a que es muy probable que tengamos menor número de clientes.

El otorgarle un precio alto a nuestros productos, puede llegar a considerarse como una estrategia, por ejemplo, cuando introducimos un producto nuevo en el mercado, y queremos aprovechar al máximo las compras realizadas como consecuente de la gran novedad del producto, o cuando queremos otorgarle a nuestros productos una sensación de prestigio o de calidad.