La creatividad y el talento de los trabajadores por cuenta propia construyen historias de vida en Cuba. Jóvenes con buenas ideas sobresalen en la sociedad y se hacen líderes de tendencias en diferentes sectores de la economía. En la esquina Aguiar 17, entre Peña Pobre y San Telmo se encuentra, todavía en remodelación, la tienda de confecciones textiles Pedro´s, un ejemplo de emprendedores en La Habana Vieja.

Pudiera parecer solo otro de esos negocios esparcidos por La Habana; sin embargo su fachada recién remozada esconde un genuino exponente de un oficio que parecía ya extinguido: el de sastre. Pedro Pérez Balmori, también diseñador relata su experiencia:

"Hace solo tres años que comencé, pero siempre supe que lo mío iba a ser la industria de la #Moda.

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Es una herencia de mis abuelos. Eso no quiere decir que lo tuve todo muy fácil. No contaba con el dinero que se necesitaba para la primera inversión, pero tengo una familia que vale un millón y todos colaboraron. Creo que eso hizo que saliera adelante."

Encontró la solución en unas máquinas viejas guardadas en el garaje de sus abuelos: "Cualquiera no sabe cortar, coser, tejer o bordar y esa es la única ventaja que tengo. Mis abuelos antes del triunfo de la Revolución tuvieron un taller de sastrería. Soy nieto del famoso Pantalón X. Muchos de los implementos que hoy uso los tenía guardados mi familia. Empecé con cuatro máquinas viejas que fui modernizando poco a poco hasta llegar a hacer el taller actual."

Pedro ya tiene con su propia marca comercial, pues ha comprendido la necesidad de ofertar una identidad junto a un producto de calidad.

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Muchos desestiman esta opción por miedo al burocratismo, pero nos explica: "El proceso de patentar la marca solo requiere de un poco de paciencia. Se realiza una búsqueda internacional y se llenan unos pocos papeles. Esto sale en 600.00 CUP aproximadamente y el trámite no es difícil."

"Con el tiempo hemos incrementado la producción y la mano de obra. Las personas que empleo deben ser emprendedoras y tener sentido de pertenencia… si pasa algo nos debe doler a todos. Los salarios dependen de la prosperidad del negocio, es justo que mis obreros se beneficien en la misma medida. Las costureras cobran por las piezas que confeccionan y la dependienta por las que vende".

En la actualidad, Balmori dirige la tienda y el taller textil ubicado en La Víbora. Tiene cinco trabajadores. "Mañana vamos al taller" fue la invitación y después dijo entusiasmado: "para que sepa cómo es el proceso de producción. Entonces me verá en acción, voy a cortar unas blusas. Nosotros no hacemos solo guayaberas.

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El estilo está definido como una especie de fusión, porque el corte tradicional es cuadrado y el que se hace en nuestra textilera debe estar a la moda. Por eso vendemos ropa tejida, bordada… chores, vestidos, camisas, blusas… Ofrecemos la posibilidad al cliente de escoger los colores, trabajamos el lino y la dependienta está capacitada para tomar las medidas si se desea una prenda especial, aunque esto signifique hacer nuevos moldes y trabajo extra. De eso se trata el vender."

En el tránsito hacia el fortalecimiento de la economía en Cuba, los servicios mejoran sobre la base de conocimiento, creatividad y talento. El trabajo por cuenta propia identifica estos principios como esencia para el incremento en la calidad y de la producción, así como motor impulsor de la motivación de la fuerza laboral.

La visita al taller textil permitió apreciar cómo funciona Pedro´s como organización no estatal. María Caridad Torres, una de las costureras dijo: "Es bueno que se den facilidades para la creación. Hasta ahora me siento bien. Me gusta mi trabajo, soy una de las que primeras contratadas. Me pagan en dependencia de lo que coso: de 2.50 a 4.00 CUC por cada pieza. Me parece justo teniendo en cuenta los salarios en el sector estatal."

La crisis, en cualquier contexto, origina la búsqueda de soluciones y sobre todo si afectan las necesidades básicas. El 31 de diciembre de 2013 el gobierno cubano suspendió la venta de ropa importada a quienes se escudaban tras la patente "modista-diseñador". De este tema Balmori también dio su impresión: "La gente siempre vive inventando. No creo que esté mal comprar y revender. Todo es parte de la oferta y demanda y a los cubanos les gusta ese tipo de ropa… pero saben que no "visten" en ocasiones especiales. Si uno quiere que el negocio prospere no puede ir en contra de las leyes del país."

"El que vende este tipo de ropa no es diseñador, ni modista. Esta prohibición a mí no me ha afectado. Mis clientes son otros. Al contrario… si fuera a valorar los beneficios… creo que me ha favorecido, porque se han acercado muchos para hacerme pedidos y no cerrar sus negocios. Por otra parte, las tiendas de divisas han demostrado que no cuentan con gran aceptación. ¿La razón? La escaza calidad de los productos textiles y la injustificada asignación de los precios, lo barato no sirve y las ropas de marcas se encarecen mucho."

El sastre devenido en empresario confiesa que tiene en cuenta estas experiencias para no cometer los mismos errores y critica con dureza el maltrato al cliente por parte de los tenderos estatales: "Mi tienda tiene una sola dependienta y está consciente de que debe ofrecer un buen servicio… dar su opinión sobre los productos, mostrar interés en lo que vende… de eso depende su salario."

En el éxito de cualquier negocio también es importante una localización estratégica y él declara haber estudiado la perspectiva comercial de la cuadra: "Aquí no hay sentimiento de envidia. Todos quieren ayudarte para que prosperes y tienen interés de que se genere empleo… y para eso la producción y las ventas tienen que crecer. El local es arrendado… ¿El precio? 2000 CUP mensuales, que pago a la propietaria particular de la vivienda. De patente mensual son 80 CUP y como impuesto a la ONAT (Oficina Nacional de Administración Tributaria), el 10 % sobre las utilidades."

"Disminuimos los costos para ofrecer el producto con precios asequibles tanto para los cubanos como para los extranjeros, pero eso no quiere decir que vendamos barato. Al inicio no fue mucha la aceptación porque de alguna forma era algo nuevo. El cubano está acostumbrado a la ropa importada, y a la hora de valorar una prenda de hechura nacional le hacen un poco de rechazo. El lino es un tipo de tela muy fresca y al final… gustó mucho. La propaganda ha sido de boca en boca. El cliente viene y después nos trae otro."

Este diseñador cree que al talento natural se le debe adicionar superación diaria. Lo demostró en sus resultados y en sus palabras: "Ahora tengo muchas preocupaciones: mantenerme al tanto de la industria de la moda, de las tendencias, de la planificación económica, del dinero de las inversiones… Ahora tengo planificado un viaje a Perú, porque en este país hago buenas compras de telas. Cuento con la posibilidad de importarlas porque soy miembro de la ACA (Asociación Cubana de Artesanos). Hay que pagar altos impuestos, pero la calidad se impone."

La economía cubana se encuentra en constantes experimentaciones con el afán de lograr un autoabastecimiento. En estos momentos, en el mercado internacional los productos se encarecen y disminuye el precio de las mercancías cubanas que se exportan; razones por las que se hacen necesarias la reformulación de estrategias en el ámbito nacional y la consolidación del sector no estatal con autogestión. Soluciones como confecciones textiles Pedro´s pueden hacer la diferencia.