La empresa estatal cubana se encuentra en una constante búsqueda de soluciones que la ha llevado a reconsiderar la dirección integrada de la gestión. Esto se ha hecho, pero sin ser en la actualidad un tema resuelto, por el contrario cada día se vuelve más controversial, ya sea desde la mirada académica o de diferentes concepciones en la conducción económica.

El proceso de reorganización de la economía en Cuba no se puede considerar una simple reforma, sino una necesidad de la que depende la subsistencia del país. A pesar de esto el proceso se encuentra condicionado por fallas estructurales internas que frenan la eficiencia de las transformaciones hacia una economía más descentralizada.

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La autonomía de la gestión, la liquidación de empresas que no son rentables y la formación y empleo de fondos descentralizados a partir de las utilidades, deben ser asuntos de alta prioridad en las empresas estatales. Mientras no sea así, los conceptos de competitividad se quedarán en meros debates subjetivos: será como un papel más que se guarde en una gaveta.

Se esperan que haya cambios sustanciales en las empresas en Cuba; pero el tiempo será el que dirá la última palabra. Actualmente están muy arraigados los errores del pasado. Sin cambiar principios y actuaciones acerca de la dirección económica, de las funciones de las instituciones implicadas demorará mucho en hablarse de "gestión empresarial eficiente" y se irá al vacío la viabilidad del proyecto socialista, la sostenibilidad y el crecimiento económico.

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Aquí están los hechos en la práctica de la administración: bajo similares condiciones, restricciones y oportunidades se encuentra un grupo de empresas del mismo sector de negocios y con el mismo marco regulatorio que garantizan el éxito y la supervivencia, mientras que otras que desaparecen o se sostienen gracias a subvenciones estatales.

El economista e investigador Humberto Blanco Rosales propone una explicación de este fenómeno en el "subsistema gerencial", factor decisivo que marca la diferencia entra esfuerzos y resultados; y además concilia los requerimientos técnicos y humanos de cualquier organización. Para ponerlo más claro: el problema se encuentra en la organización.

El especialista nos aclara: "el perfeccionamiento de una empresa debe ser un proceso originado y sostenido desde la organización misma, donde el macro entorno como sistema más amplio con sus variables económicas, político-legales, ambientales, socioculturales y tecnológicas, junto con las exigencias propias del sector de negocios al que pertenece, deben ser impulsores de las regulaciones y políticas indispensables para fijar un marco y límite de actuación".

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En los intentos de las empresas estatales cubanas por alcanzar la efectividad de la gestión, se confunden los enfoques con la diversidad de las interpretaciones y aplicaciones que ofrece la Administración como ciencia, y suelen reemplazarse lo mismo por las últimas tendencias económicas o por los enfoques precedentes. Queda mucha tela por cortar y falta aprender cómo hacerlo...