Algunos multimillonarios de la historia, Rockefeller, Bill Gates, Steve Jobs, Carlos Slim, Amancio Ortega, están hechos de una pasta especial para haber amasado sus enormes fortunas desde cero, pero siempre surgen las eternas preguntas, ¿Cómo lo hicieron? ¿Tuvieron suerte? ¿Cómo es la mente de un multimillonario?. En mi opinión la clave de su éxito es una mezcla de disciplina, trabajo, obsesión, perseverancia, discreción, sin miedo al riesgo o al fracaso. Según algunos estudios, estos millonarios trabajan entre 45 y 60 horas semanales y ellos son sus propios jefes, es decir, trabajan por cuenta propia. Casi el 95 % se ha casado una sola vez y sigue con su misma esposa desde hace años, siendo éstas amas de casa con un excelente sentido del ahorro y la administración de la economía doméstica. Un factor que no es determinante es la inteligencia pues muchos listos tienen apuros económicos, por lo que lo importante es saber ahorrar.

Incluso no hace falta tener una carrera universitaria para ser millonario, teniendo como ejemplos a Bill Gates, Steve Jobs o Amancio Ortega que no llegaron a acabar sus estudios. A la mitad de los millonarios nadie les pagó la universidad cuando fueron y casi todos estudiaron en colegios públicos. Además las investigaciones demuestran que a las personas que les toca la lotería, tarde o temprano vuelven a su estado económico original, mientras que a los ricos que se han hecho a sí mismo les pasa lo contrario, cuando pierden su dinero, lo vuelven a recuperar en un tiempo relativamente corto, es por eso que un requisito importante es sentirse dueño de tu propio destino. Estos millonarios tienen clarísimo lo que quieren en la vida sin dudar y sin condiciones y es su prioridad por encima de la familia, de los amigos, del tiempo libre, de los miedos e incluso de su salud. Donde algunos ven obstáculos ellos ven oportunidades y premios. La gran mayoría de millonarios han tropezado en su carrera empresarial pero aún así han aprendido de sus errores pues el fracaso temprano es una condición para el éxito. Otra característica es pensar en grande, sin miedo ni límites a largo plazo. Algunos expertos creen que los triunfadores tienen en común el invertir en sus sueños más tiempo y empeño que nadie.

El hombre rico admira a los ricos y quiere aprender de ellos y el pobre los envidia y les desea desgracias. El rico se asocia con personas de éxito y el pobre se alía con personas sin recursos económicos. El rico dedica todo su tiempo a buscar soluciones y el pobre queda paralizado con los problemas. Y por último el rico trabaja mucho, ahorra e invierte para el día de mañana no tener que trabajar más, y el pobre a pesar de trabajar mucho, lo gasta todo y no ahorra y tiene que trabajar más. Ojalá todos siguiéramos estas pautas y lo consiguiéramos pero por desgracia algunos no hemos alcanzado este nivel.