Como todos los cambios que están ocurriendo en Cuba, las nuevas regulaciones aduanales puestas en vigor el pasado primero de septiembre han sido causas de preocupaciones en la población y en los visitantes extranjeros. A estas alturas las dudas han sido parcialmente aclaradas, sobre todo las que se refieren a los límites de peso de lo que los pasajeros pueden importar fuera de impuestos. Lo que sigue siendo la otra cara de moneda es la escasa oferta de las tiendas de divisas que han motivado la importación de mercancía para su comercialización ilegal.

Las nuevas regulaciones derogan las que estuvieron en vigor hasta el 31 de agosto de 2014 y según consta en el preámbulo de la Resolución 206/14 "el propósito de las mismas es Establecer el Límite para la determinación del Carácter Comercial a las importaciones que realizan las personas naturales".

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Hasta diciembre de 2013 los mercados financiados por trabajadores por cuenta propia estaban abarrotados de estas mercancías que entraban al país en alto número y de manera legal. Después del anuncio que hizo Raúl Castro en la sesión de la Asamblea del Poder Popular era lógico esperar una reforma aduanal que frenara la venta de estos productos en el mercado negro interno.

Actualmente, lo que cambia son la cantidad de los artículos y productos que legalmente pueden importarse al país. Todo esto se hace para garantizar que estos no tengan carácter comercial. La cantidad de libras máxima es de 66 (30 kilogramos) y serán libres de impuestos. También se establecen nuevos aranceles por equipos eléctricos, electrodomésticos e informáticos. Se mantienen la cantidad de medicamentos, con un peso máximo de 22 libras (10 kilogramos) y las 1,090 libras (exactamente 95 kilogramos) que puede entrar cada pasajero, en el método utilizado en aduanas cubanas de peso-valor, a 1000 pesos.

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Sigue siendo una norma que los impuestos aduaneros para los residentes en el extranjero continúa siendo en CUC y para los que tienen residencia en Cuba, en su primer viaje en un año pagan en CUP y el resto de los arribos lo hacen siguiendo las regulaciones de los primeros. Para lo que se excedan del peso límite de misceláneas libres de impuesto se regula lo siguiente: hasta los 45 kilogramos se pagar $10 CUC por cada kilogramo y hasta los 95 asciende a $20 CUC por kilogramo.

La autoridad aduanera será la encargada de determinar el carácter comercial de las importaciones que realizan las personas naturales "en caso de que las cantidades de un mismo artículo, producto o miscelánea, su naturaleza, función o lo reiterado de las importaciones, indiquen que se efectúa con fines comerciales". Cualquier incumplimiento de los límites establecidos da el derecho a la aduana de decomisar el excedente, sin afectar el despacho del resto de los artículos o productos. Esto si no hay dudas de la intención del resto de la carga, pues de haber sospechas de fines comerciales el decomiso se aplica en su totalidad.

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Como en todas las situaciones únicas que caracterizan a Cuba, se analizaron los pros y los contras, investigación que llevó al Gobierno a tomar estas medidas. Ni cortos ni perezosos, algunos pasajeros habían abastecido varios negocios a costa de estas importaciones. Según lo publicado por Granma: "en un año un pasajero importó, a través de la terminal 3 del Aeropuerto Internacional José Martí, 41 monitores de computadoras y 66 televisores de pantalla plana. Otra persona trajo 34 impresoras, 58 monitores y 74 torres de computadoras, todo ello entre el 2011 y el 2014. A comienzos de enero del 2013, un pasajero llevó en su equipaje 1 695 unidades de rodamiento y otro en el mes de marzo cargó con 400 unidades de bombillos intermitentes para motos".

Ahora, resta ser espectadores del panorama. Veremos si realmente se pone cascabel al gato y no persisten las dobles mercancías en los aparentes "mercados industriales": las de exhibición y las que sacan de abajo de la manga. Estos productos en muchas ocasiones son necesidades básicas que no se satisfacen con las tiendas de divisas por lo que no todo entra en la gran canasta de lo negativo. Una nueva prioridad para el Estado debe ser el incremento de la oferta y la calidad. Dejemos que los ríos corran para observar dónde nos lleva el cauce.