Día tras día vemos en los informativos de la televisión, los diarios escritos y demás medios, las arengas de nuestros dirigentes, las palabras de ánimo que nos dicen que la #Crisis ya está dando los últimos coletazos, que pronto volveremos a nuestro pasado estado de bienestar. Mentiras y más mentiras que ocultan lo evidente. España desde el 2008 está en una gran depresión económica junto a la gran mayoría de países europeos.

La burbuja inmobiliaria que teníamos en nuestro país explotó literalmente y se llevó miles de puestos de trabajo y familias que vivían de la construcción, los bancos padecieron una enorme crisis en 2010 arrastrados por esta destrucción de la burbuja inmobiliaria. Todo ello arrastró a millones de personas a las oficinas de empleo pues se quedaron sin sus trabajos, tuvieron que afrontar hipotecas que no pudieron pagar y sufrieron la mayor ola de #Desahucios en nuestro país, aumentaron el número de suicidios de gente que veía que todos sus planes de presente y futuro se habían visto truncados y así surgieron movimientos en la sociedad cuya intención era el cambio de los modelos económicos propuestos por una clase política obsoleta y asentada en su estado de bienestar y cada vez más corrupta.

Los créditos disminuyeron para las familias y para los pequeños empresarios pero las grandes empresas y los millonarios siguieron beneficiándose de un dinero que no les pertenecía, así la clase media se iba destruyendo quedando solamente una clase alta cada vez más rica y poderosa y una clase en los límites de la pobreza. Y encima teníamos que seguir escuchando en televisión a sinvergüenzas del talante del presidente del Banco Santander aludiendo que había que esforzarse más entre todos, cuando esos mismos bancos que negaban créditos e hipotecas a los más desfavorecidos, eran rescatados con el dinero de todos nosotros para salvar sus puestos millonarios.

Y si no fuera suficiente todo, comienzan a salir a la luz casos que dejan a la mafia italiana y a las películas de El Padrino como cuentos de niño, empezando por el caso Malaya con el saqueo de Marbella, el caso Gürtel en Madrid y Valencia, la corrupción balear de Jaume Matas, el caso Nóos en el que se implica a Iñaki Urdangarín y parte de la familia real, el caso Bárcenas con las cuentas secretas del PP y el caso de los ERE en Andalucía con los cursos de formación o el finalmente conocido caso de Jordi Puyol en la comunidad catalana.

Estos son los más sonados pero aparecen cientos de casos a lo largo de la geografía de muchísimos ayuntamientos implicados en sobornos, corrupción, manejo de maletines repletos de esos billetes de 500 eusos que muchos españoles han visto, concesión de licencias ilegales para construir en terrenos prohibidos, destino de dinero público a enriquecer a políticos y dirigentes sin escrúpulos mientras miles de familias hacían números y números para poder llegar a fin de mes.

Y todo conlleva el desempleo, la emigración de nuestros jóvenes al extranjero para buscar un futuro que aquí no encuentran, el éxodo de científicos y mentes brillantes fuera de nuestras fronteras para poder desarrollar su talento en otros países que sí les conceden la oportunidad, el endeudamiento de las familias que se ven abocadas a la pobreza y muchas recurren a sus mayores para poder vivir de la pensión de jubilación, y cada vez una población más vieja en España porque los matrimonios no pueden asumir los nacimientos.

Esto es lo que tenemos en España y mientras el señor Rajoy se ríe de nosotros diciendo que vamos saliendo de la crisis, y el señor Montoro persigue a pequeños empresarios que no tienen nada y por culpa de sus protegidos bancos se han endeudado con Seguridad Social o Hacienda, mientras concede beneficios fiscales a los defraudadores y aplaza las deudas millonarias que tienen los clubes de fútbol.

Así amigos la imagen que tienen en el extranjero de nosotros es tristemente lamentable, pero eso no es lo peor, lo peor lo estamos sufriendo nosotros en nuestro día a día, cuando un padre de familia no sabe donde acudir para poder dar de comer a sus hijos o como hoy he visto a la puerta de un supermercado, a un electricista pedir limosna para poder subsistir. Señores políticos, no nos cuenten más milongas.