En Cuba, todos se comienzan a preguntar si son las cooperativas afines a las doctrinas políticas que se ha promulgado durante más de cinco décadas por el Estado cubano… si a raíz de los cambios implementados por el perfeccionamiento económico estas resuelven las dificultades actuales.

Los hechos demuestran que a pesar de lo que pueda ser contradictorio en este dilema, las cooperativas se han convertido en una fuerte opción de empleo. En abril de 2014 se contabilizaban ya 452 asociaciones de este tipo en los sectores de comercio, gastronomía y servicios; construcción; transporte; industria y alimentación; y recientemente las ramas de energía y servicios contables.

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La decisión del Estado de flexibilización del sector no estatal se convirtió en la vía más oportuna para inyectar dinamismo y eficiencia en las actividades económicas, fuertemente deprimidas hasta nuestros días.

Todavía existen reservas por parte de la población: no todos los trabajadores ven en ellas una alternativa luego del proceso de disponibilidad que se llevó a cabo en los centros laborales. La asimilación va siendo creciente y gradual, a pesar de la posibilidad de mejoras salariales con esta forma de autogestión empresarial.

Lo más relevante en la cuestión es que esta modificación de la legislación no es una novedad en la Isla. En la década del 60 se crearon las Cooperativas de Producción Agropecuaria, la Cooperativa de Crédito y Servicios y posteriormente, en 1993, las Unidades Básicas de Producción Cooperada.

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La particularidad es que todas fueron en el sector agrícola y ahora se extienden a otras ramas de la economía.

Cooperativas no agropecuarias:

El gobierno en Cuba aprobó cinco nuevas normas jurídicas para la creación de cooperativas no agropecuarias. Entre ellas se encuentra: el Decreto-Ley No.305, donde se plantea que pueden ser compuestas mediante la integración voluntaria de al menos tres personas naturaleso formadas a partir de dos o más cooperativas;y la Ley No. 113 del Sistema Tributario en Cuba, que prevé beneficios fiscales, con impuestos sobre las utilidades inferior a la de los trabajadores por cuenta propia.

El capital para la inversión debe ser por aportes de sus socios y el Estado facilitará el arrendamiento de locales y otros medios de producción.Todos los involucrados en la negociación deberán poseer los mismos derechos sobre los bienes que administran, por lo que tendránbeneficios segúnlo aportado.

Las personas naturales que se interesan en esta modalidad deben seguir el trámite de presentar su petición a los gobiernos locales (Poder Popular municipal) y luego de su procesamiento a diferentes niveles, esa solicitud será sometida por los organismos rectores de la actividad a la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo, que la evalúa y tramita al Consejo de Ministros.

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En los inicios de la aplicación de estas medidas se constituyeron más de 200 sociedades en sectores como el transporte, la gastronomía, la pesca, los servicios personales y domésticos, la recuperación de materias primas, la producción de materiales y los servicios de la construcción.

¿Situaciones adversas?Para el inicio de los negocios privados se necesita una inversión significativa que no está a la mano de muchos de los trabajadores que quedaron disponibles; el tiempo que demora el proceso de aprobación o negación de los permisosno se ha limitado; y el proceso burocrático para su constitución es largo.

Después de esta espera en la aprobación, los cooperativistas se encuentran con obstáculos enla compra de insumos en empresas mayoristas, obteniendo como justificación argumentosabsurdos y, según especialistas, se ha detectado que "en las normas jurídicas se continúan mezclando funciones estatales con empresariales, a la vez que se suplantan facultades".

Por otro lado, la experiencia dentro de su novedad en la sociedad, ha sacado a relucir deslices organizativos, descontrol, poca preparación de las personas involucradas, mal manejo de los recursos y, por ende, falta de rentabilidad.

¿Aspectos positivos?Cuentan con personalidad jurídica a diferencia del trabajador por cuenta propia y los precios de los servicios se norman a partir de la oferta y la demanda; la actual ley de inversión extranjera posibilita la entrada del capital en las cooperativas aprobadas por la comisión evaluadora, medida que responde a una de las peticiones más recurrentes de los trabajadores del sector privado; y las negociaciones con el Estado serán a través de la concertación y la coordinación, no de la coerción ni de la imposición, pues no se vincularán a un plan nacional ni en estrategias locales a no ser que resulten de su interés.

Acertado es también que sean abiertas a la entrada o salida de los asociados, flexibles en su organización interna, con gestión democrática y autónoma. Esta última vista como polémica, pues algunos ven en la autonomía una desconexión con los intereses sociales y la economía planificada. Según Camila Piñeiro Harnecker, una estudiosa del tema, "el cooperativismo, como forma de autogestión empresarial, permite superar la alienación del trabajo presente no solo en la empresa privada sino en la empresa estatal administrada de forma autoritaria donde la participación de los trabajadores es solo una formalidad."

Muchas son las ideas creativas que se buscan en la actualidad, quizás por el ímpetu de los cubanos por salir adelante en una situación de adaptabilidad. Ya se ven como resultados en las calles: los restaurantes particulares, los transportes garantizados por asociados, las pequeñas constructoras y las compañías de otros servicios.

Los medios internacionales se encuentran a la expectativa, los extranjeros arriban a Cuba absortos en opiniones políticas que asumen un futuro de cambios radicales. A raíz de la aprobación de los Lineamientos de la política económica y social del país, se han intentado remediar algunos errores. De los tropiezos se aprende.Estas nuevas experimentaciones permitirán una valoración más exacta de lo que es provechoso o no, y más tratándose de economía. #Trasporte publico