Cada año, durante el mismo periodo, el vacacional, el lema de los políticos ha sido siempre el mismo: "España va bien" o en este caso "Vamos en la buena dirección" que es la nueva forma de decirlo.

España, rica en cultura, gastronomía, playas, mar y buen tiempo, ha sido siempre el destino elegido por excelencia durante el periodo vacacional de muchos europeos e incluso de fuera de Europa. ¡España gusta! Y no es de extrañar. Es un bonito lugar si quitamos a los políticos y demás corruptores del país. Pero, a los turistas, este tipo de personajillos con la mano muy larga, no les molestan para pasar una semana, quince días o un mes en nuestro país.

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Es por eso que el paro, que es el principal factor que ha tenido en cuenta #Mariano Rajoy a la hora de su discurso político previo vacaciones, baja. ¡Cada año pasa lo mismo! Estos acostumbrados a veces tres a veces cuatro meses de disfrute del tiempo libre inyectan a España de esa chispa que no posee el resto del año. En septiembre u octubre, cuando el sol se oculte tras las nubes, el discurso se disipará por su propio peso. ¡Seguimos sin saber mirar! Vemos algo y como lo intuimos en la lejanía decimos a voz en grito: "La recuperación es cada vez más intensa, no estamos ante un espejismo ni ante un alarde de optimismo injustificado. Estamos pisando terreno sólido. La recuperación ha llegado para quedarse". Pero nos equivocamos (bueno, se equivocan los de siempre que sigue sin ser capaces de ver la realidad y mirarla de frente).

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¡Sí es un espejismo! Una ilusión propia de cada verano, de la fuerza del calor y los rayos de este sol apostillado sobre nuestras cabezas. ¡Sólo eso! Un delirio que se desvanecerá al acercarnos dejándonos una vez más, un mal sabor de boca, un recuerdo amargo de un periodo típico y tópico que no aporta mucho más de lo que ya llevamos teniendo desde hace años y años.

Pese a la falta de visión o de nueva fórmula de exponer unos hechos más que previsible por parte del Presidente del Gobierno, hay una cosa en su discurso de hoy que me ha encantado: ¡SU SILENCIO! No me entiendan mal, pese a que ningún político es santo de mi devoción, no es por ahí por dónde van los tiros. Dejen que me explique un momento. El silencio referido por mí es en el asunto referente al reciente caso de corrupción de Jordi Pujol y familia. Muchos eran los que esperaban algún comentario, alguna reacción por parte de Mariano Rajoy en pos del último caso de corrupción en la que está involucrado un expresidente de la Generalitat de Catalunya.

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Esta nueva mancha política llena de nuevo la prensa, no sólo de nuestro país si no del mundo entero, mostrando una vez más la fácil corruptibilidad, tan visible últimamente, que rodea nuestra clase política. Mas su silencio ha sido magistral. Como ya he dicho antes: lo mejor de su discurso político.

Posiblemente ahora, el presidente del estado, tome rumbo a su tan ansiada y gustosa Galicia para pasar unos días de descanso antes de la recta de final de año que sin duda se presenta dura a muchos niveles, especialmente en noviembre. Espero que, cuando llegue octubre a más tardar, sea capaz de ver el espejismo del que no era consciente en el día de hoy y por fin sea competente a la hora de entonar el MEA CULPA de una vez por todas. Más conociendo el prepotismo y la falta de disposición de los miembros de su partido a la hora de reconocer errores, es más que evidente que, como otros antes que él, salga de rositas sin ser diestro a la hora de explorar hasta donde llegó a meter la pata y cuanto durante su mandato.

Mientras ese momento llega, la pregunta que hay en el aire es sólo una: ¿Cómo será la coyuntura alrededor de 9N de todos los partidos políticos del estado? #Crisis