A todos los políticos de todas las tendencias se les llena siempre la boca hablando del apoyo que merecen los pequeños y medianos empresarios, pues es la pequeña y mediana empresa la que crea empleo y la que sostiene el tejido económico de una sociedad.

También están de acuerdo todos los políticos en el apoyo que merecen la Cultura y la Educación. Con estas premisas, sería lógico pensar que si hay un tipo de empresas que debieran estar especialmente protegidas por todos los gobernantes, independientemente del partido al que perteneciesen, debieran ser las librerías, pequeñas empresas dedicadas el trabajar la Educación y la Cultura.

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Pues resulta que no, que los últimos gobiernos han tomado medidas graves que han perjudicado directamente a las librerías. Primero el gobierno socialista nacional, presido por Zapatero y ahora el regional del PP de Cospedal. Mi mujer es una autónoma de una pequeña librería-papelería, sé de lo que hablo

La compra de los #Libros de texto ha sido tradicionalmente un grave trastorno a la economía familiar que en cada hogar con niños en edad escolar había que afrontar al principio de cada curso. Para las librerías era, sin embargo, la época del año de ventas más fuertes, era algo así como el Agosto de los hoteles playeros o la recogida de la cosecha para los agricultores.

Los libros en general, también los de texto, han tenido siempre un precio de venta al público fijo, los libros salen marcados de la Editorial y tienen el mismo precio en todos los establecimientos de país.

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Además de un margen comercial escaso que impide realizar descuentos en los mismos de más del 5 %.

La gratuidad de los libros de texto es y ha sido siempre una aspiración de los padres de alumnos, lógica, pues son herramientas necesarias para una educación pública gratuita y obligatoria. Tener que pagar los libros de texto es como si en los hospitales públicos hubiese que pagar las medicinas. Porque además la Educación es obligatoria, En coherencia con la obligación que tienen los padres de mandar a sus hijos a la escuela, la escuela debería de proporcionarles las herramientas gratuitamente. Sin embargo, ningún gobierno español, hasta la fecha, ha hecho la intención de disponer del presupuesto necesario para esta gratuidad.

Lo que hizo el gobierno de Zapatero fue hacer que los libros de texto de las etapas obligatorias tuviesen Precio Libre, es decir, que los libros ya no salen con precio de la Editorial, sino que cada establecimiento los marca como estima conveniente. Los de las etapas obligatorias de la enseñanza, no así los de las etapas no obligatorias, por ejemplo, los de Infantil de 3 a 6 años, en la que los libros siguen teniendo precio fijo.

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Si hacemos un esfuerzo de generosidad y nos empeñamos en suponer que los gobernantes tuvieron buena intención, debemos suponer que lo que pensaron es que la competencia del mercado se encargaría de abaratar el coste de los libros a las familias. Lo que ha sucedido en realidad es que han sido los grandes hipermercados los que han reventado el mercado mediante agresivas políticas de precios, muchas veces bajo coste, y dando facilidades de pago, sin intereses, además de haciendo ofertas de descuentos para compras de otros productos. Con ello, las familias han conseguido ahorrarse entre 20 ó 30 euros, más o menos, en lotes de entre 100 ó 200 euros aproximadamente, que se realiza una vez a año, un beneficio social sin duda, pero yo creo que escasamente rentable socialmente para la economía general si ponemos en el otro platillo de la balanza el golpe de muerte que esto ha supuesto para las librerías, pequeñas empresas imposibilitadas para competir con los monstruos de las grandes cadenas.

Mientras tanto, en Castilla-La Mancha, teníamos la suerte, tanto padres como libreros, de que el gobierno también socialista de aquí, sí que puso en práctica de forma pionera en España un programa de préstamo gratuito de materiales curriculares. Los libros eran propiedad de cada colegio, que los pagaba con fondos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Los libros tenían una vida útil de cuatro años, cada año el colegio entregaba los libros a los alumnos correspondientes y éstos los devolvían al colegio al terminar el curso, estando obligados por tanto a cuidarlos adecuadamente para poder devolverlos al colegio al terminar el curso en condiciones perfectas para su utilización por otros alumnos al curso siguiente.

El año que tocaba renovar los libros y comprarlos nuevos, era cada familia la encargada de comprar los de sus propios hijos, allí donde consideraba oportuno, pero con un vale que entregaba el colegio especificando los libros necesarios y con el precio de cada libro puesto por la Administración. El sistema no resultaba demasiado gravoso para las arcas públicas pues los libros se reutilizaban y eran pocos los cursos de los que había que renovar libros cada año, para las familias se conseguía la gratuidad de los libros y las librerías podían vivir, pues los padres no se molestaban en tener que ir a buscar el mejor precio, sino que compraban en su librería más cercana o de más confianza, con los vales recogidos de los libros entregados, los libreros facturaban al colegio correspondiente y, aunque se cobraba tarde, pues sabido es que las administraciones públicas en España siempre pagan tarde, era un cobro asegurado, y sin tener que entrar en guerras comerciales suicidas.

Pero el P.S.O.E. perdió las elecciones también en Castilla-La Mancha y la nueva Presidenta, la señora Cospedal, una de las mandamases del P.P. nacional, hizo de su nueva política regional ejemplo para convertirse en adalid de las políticas de austeridad y recortes. Por supuesto, dejó de haber presupuesto para libros de texto, aunque tampoco se atrevieron a cancelar de pronto el programa de préstamo, con el pretexto de la nueva Ley de Educación que debía hacer el Gobierno de España y tramitarse en el Congreso de los Diputados que, lógicamente, modificaría los currículos escolares y obligaría a hacer nuevos los libros, lo que se hizo fue alargar la vida de los que ya estaban en el colegio, forzando su utilización por más cursos, por deteriorados que pudiesen estar, hasta que se fuese entrando en vigor la nueva ley y se debiesen comprar ya los libros nuevos.

Así, en los últimos años en Castilla-La Mancha sólo se han vendido los libros de las etapas no obligatorias (los de precio fijo) y los de Primero y Segundo de Primaria, esos que no habían entrado en el programa de préstamo de la Junta pues más que libros para estudiar son fichas en las que los niños pequeños deben trabajar y es imposible su reutilización posterior.

Pero este año la nueva ley educativa entra ya en vigor para Tercero y Quinto de Primaria, cursos que requieren, por tanto, libros nuevos . Por supuesto, la Castilla-La Mancha de Cospedal sigue sin tener presupuesto para libros gratis para todos, que además dicen que es injusto y lo que ahora proponen es que "libros gratis sólo para los que lo necesiten", poniendo en marcha un nuevo programa presupuestado para proporcionar los libros de las materias troncales (no todos), valorado en 120 euros por lote que comprará directamente cada colegio y entregará a los alumnos a los que les corresponda, menos del 20 % del total, los de menor renta.

Antes, al terminar el curso los colegios entregaban los vales de los libros que había que comprar el curso siguiente y familias y librerías disponíamos de todo el verano para, tranquilamente poder comprar y preparar los lotes de libros. Este año, los colegios se fueron de vacaciones sin saber a qué alumnos les iba a tocar comprar los libros, pues todos podían solicitarlo y esperar a ver si eran de los afortunados o no. Algunos padres, los más responsables y avispados han podido ya comprobar en la página web de la Consejería de Educación si tienen que comprar o no los libros, pero la mayoría no ha tenido el suficiente interés o conocimiento, para ello y esperan al principio del curso. Los que les ha tocado, tampoco saben que no tienen gratis todos los libros y qué libros son los que sí, en cualquier caso, tendrán que comprar.

Consecuencia de todo lo dicho es que, con los datos de la Asociación de Libreros de Castilla-La Mancha, en estas fechas, se han vendido un 60% menos de libros que el año pasado por estas mismas fechas (que ya fueron bastante pocos, por cierto) cuando hay dos cursos para vender libros nuevos que el año pasado no compraban. Y ya no sólo es que los padres se van a lanzar tarde y con las prisas y agobios del comienzo de curso a la búsqueda de los libros, sino que además van a entrar en la "guerra" de buscar dónde ahorrarse unos euricos, guerra en la que, para más inri, también van a entrar los colegios que tengan que comprar libros, pues tendrán que ver qué establecimiento les va a ofrecer más por los 120 euros por lote que va a pagar la Junta.

Que Dios nos pille confesados a padres y libreros en Castilla-La Mancha este comienzo de curso escolar. Los padres, antes o después, les costará más o menos, pero acabarán teniendo los libros que sus hijos deban llevar a la escuela. Para los libreros, esos pequeños establecimientos que todavía sobrevivíamos en las ciudades a esta inacabable #Crisis económica general (digan lo que digan las cifras macroeconómicas) y a la guerra del precio libre de los libros de texto que debían comprar las familias, ahora nos van a rematar en la nueva guerra de a ver quién ofrece más a los colegios por 120 euros.

Sigue siendo absolutamente inexplicable la forma que nuestros gobernantes tienen de defender la pequeña y mediana empresa así como la presencia cultural y educativa en nuestras ciudades y pueblos.