“Buenos días le llamo de…”  Así empiezan muchas llamadas que tienen por objeto ofrecerte algún producto. La Televenta se ha convertido en el principal medio de penetración de las compañías de comunicación, pero al mismo tiempo una pesadilla para los usuarios. Hoy la competencia es muy dura y aprovechando las horas en que se supone que estamos en casa se llama para ofrecer cambios de compañía a precios seguramente ventajosos, sin contar que la casa es donde la gente, después de un día de trabajo, vive su intimidad

Trabajar como teleoperador es algo terrible. Sí encima tu trabajo consiste en intentar convencer a tu interlocutor que compre tu producto, cuando éste no tiene ninguna predisposición, y tu sueldo más continuidad en el trabajo depende de esta venta, puede llegar a ser terrorífico. No es de extrañar que no haya manera de sacártelos de encima. El “no” es una respuesta que no existe para ellos, y cada mañana tienen una reunión que se lo recuerdan. Su técnica es sencilla, abatir por cansancio, porque a base de argumentos para sacártelos de encima, acabas escuchando su mensaje y puede que alguna palabra acabe activando la curiosidad en tu cerebro; en ese momento ya eres suyo

Aunque también se da el caso, normalmente las ofertas suelen ser buenas, no engañan. También hemos de decir que olvidan siempre de decir la letra pequeña u omiten ciertas palabras que producen alerta. Eso está muy estudiado, como lo está la respuesta a tus argumentos de evasión. Si piensas que tienes una táctica infalible o novedosa te equivocas, las saben todas; es simple estadística cada día se hacen millones de llamadas por parte de Teleoperadores

Pero ¿por qué no nos gustan esas llamadas más si nos ofertan buenos negocios? Habría dos motivos; el primero tiene a ver que el teléfono produce sentimiento de indefensión, y el segundo el cansancio.

Estamos acostumbrados al uso de las nuevas tecnologías, pero todo el mundo conoce los problemas que se originan al intentar reclamar algo por teléfono. En una tienda la compra se la haces a alguien, es decir tienes una cara y un compromiso; mientras que el teléfono es un aparato impersonal, nunca se pone la misma persona y encima has de lidiar muchas veces con voces enlatadas y botones. Esto que para gente joven ya es un engorro, para gente de más de 50 años es un problema, y 60 una verdadera pesadilla

Pero lo peor es el cansancio. No debe quedar ni un español que no haya cambiado ya de compañía telefónica alguna vez. Aunque esto acaba significando un ahorro al principio, normalmente al pasar un tiempo acabas teniendo condiciones iguales o peores que tu anterior operador. También todos sabemos que la atención al cliente es muy buena si haces una consulta o compras algo, fuera de aquí es un calvario que no difiere de operadora de telefonía o compañía eléctrica (que también usa mucho este tipo de márquetin y trato con el cliente). Y si a esto le sumamos el engorro que supone cambiar de compañía, la oferta ha de ser tremebunda para hacer cambios. 

Otro aspecto que olvidamos es cuando te llaman. Si estas en el trabajo te hace perder el tiempo, sí estás comiendo cabrea que te llamen y si encima es para que te vendan algo peor, y si estás en la tranquilidad de la casa esas llamadas suelen significar problemas. No hay hora buena para llamar, siendo el peor enemigo del teleoperador la experiencia que todos tenemos con ellos: sabes que no te los sacarás de encima fácilmente#Telefonía móvil

Hemos de ser comprensivos con los teleoperadores porque sólo hacen su trabajo. Aunque la situación actual no es soportable. El teleoperador se presenta sin pedir permiso en nuestra intimidad sin nosotros saber siquiera con quién hablamos (dar el nombre no es identifucarse, incluso siendo el verdadero). Hoy se está viviendo verdaderas situaciones de acoso (sobretodo a gente mayor) repitiendo y repitiendo llamadas hasta que compren. Y encima estamos en una situación de indefensión porque él sabe quién eres, pero tú podrías cruzarte con el cada mañana sin saberlo.