Permítanse jugar un poco con las palabras. Quid Procuo, locución latina que significa literalmente "Quid en lugar de quo", es decir, la sustitución de una cosa por otra, «algo por algo» o «algo sustituido por otra cosa».

Hace tiempo un ilustre catedrático, especializado en hacer que las personas inteligentes, en concreto estudiantes de ingeniería, lo parecieran, dictaba cursos didácticos a cerca de como presentar proyectos sacando las manos de los bolsillos.

Deparábamos amigablemente acerca de la situación del país, y sabiendo que al que escribe le encantan los jeroglíficos difíciles, me preguntó:

¿Como sería posible que un país de personas sin criterio, puedan elegir un gobernante digno de las personas que consideran que sí lo tienen?

Catorce años después presento el modelo Quick Procuo, dedicado especialmente a valoración de aquel catedrático con el que he perdido contacto, pero al que me gustaría que llegase, para ser valorado por su buen criterio.

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Los estamentos de clase política deberían ser gobernados, por un único grupo político constituido por personal electo específico para cada ministerio; la elección debería ser hecha desde un punto de vista de eficiencia demostrada. El funcionariado sería elegido como grupo complementario por los cargos electos. El parlamento pasaría a disolverse para convertirse en un mecanismo de acciones coordinadas. Permítanse imaginar al gobernante de este aparato, no como un dictador, pero si como un dirigente con cargo a disposición pública y con dimisión firmada de antemano.

Los sistemas informáticos permitirían, en la actualidad, generar estadísticas para corregir las funciones desde la individualidad del seno de la propia familia, en el que cada cabeza, ejercería las propias funciones de gobernante.

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Dicho de otra forma, las personas pedirían desde casa demandas concretas que irían a parar de forma inmediata a una base de datos dinámica. El gobernante sería web master de dicha base de datos evaluaría y ejercería el gobierno sobre cada una de las carteras. Las carteras ejercerían el rol de maquinaria de respuesta, evaluación y presentarían datos al gobernante. El gobernante publicaría un informe diario con solo logros y la ofrecería al pueblo para valoración.

Un solo partido de líderes específicos y especialistas. Un sólo gobernante, trabajando por superar sus propios logros bajo presión de no ser reelecto al día siguiente. Información conectada de subida y de bajada. Un parlamento en el que no se oyen mas que conversaciones que converjan en logros a corto plazo. Y un pueblo, que observa el cambio… De lo que está mal por lo que está bien.

Es justo, premiar el servicio hacia el pueblo de manera que la remuneración del gobernante y su maquinaria, esté por encima de cualquier remuneración habida y por haber.

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Esta circunstancia debería ser sine qua non del final de los atracos y los favoritismos. Pero sobre todo de final de las envidias políticas y de sus ecos.

Conditio sine qua non o condicio sine qua non es una locución latina originalmente utilizada como término legal para decir «condición sin la cual no». Se refiere a una acción, condición o ingrediente necesario y esencial -de carácter más bien obligatorio- para que algo sea posible y funcione correctamente.

Sinceramente, me encantaría recibir valoración imparcial al modelo. Hecho de menos las conversaciones, con aquel catedrático sin par.

Desde aquí aprovecho para enviarle mi saludo más cortés.