No hace muchos años viajar en avión era algo extraordinario que se hacía pocas veces. La juventud de los 80 viajaba por Europa en tren o en maratonianas jornadas de autobús. El avión era algo reservado a viajes para gente con mayor poder adquisitivo que los jóvenes de esa época. Pero hoy los jóvenes marchan fines de semana a cualquier ciudad de Europa, algo impensable en los 80, conociendo a la perfección las múltiples y complicadas condiciones de los aeropuertos y compañías aéreas, hemos entrado en la Era del Low Cost.

La globalización nos ha traído el abaratamiento de los bienes de consumo. Además ha convertido en bien de consumo lo que antes se entendía como inversión. Hoy casi cada habitación tiene un televisor y no porque se conserven los viejos; simplemente los televisores, excepto los de gama alta y tamaño inmenso, se venden muy baratos. Hasta hace poco las compañías telefónicas regalaban móviles, de hecho lo continúan haciendo de escondidas, fomentando con ello un uso irracional y desmesurado de las comunicaciones por un lado, y el cambio constante de unos aparatos hechos con materiales valiosísimos que a los dos años tirábamos por viejos.

¿Pero realmente cuestan lo que pagamos por ellos? Parecería que incluso se podría bajar más el precio a tenor de los beneficios que las empresas líderes obtienen de la comercialización de esos productos. La realidad es que no. El precio que se nos ofrece se consigue estrangulando al proveedor. ¿Y cómo sobrevive el proveedor? Simplemente ahogando más al trabajador manufacturero y ahogando aún más si es posible al proveedor de materias primeras tal como expliqué en "Nuestros móviles nos manchan con la sangre humana que exudan".

Un ordenador, Tablet o teléfono no tienen una vida útil superior a los 3 años. Da igual como lo trates, a los tres años se vuelven lentos, fallan al actualizarse y dejan de ir si no lo haces. La obsolescencia da fecha de caducidad a nuestros aparatos, que venden como la consecuencia de un avance tecnológico incesante; aunque en realidad el avance tecnológico desde el año 2000 no ha sido tan espectacular como para haber cambiado de varias veces los aparatos que tenemos en casa. Simplemente se cambia porque el secreto del bajo coste es la constante venta de nuevos aparatos, que permite presionar a proveedores que consiguen precio a base de vender volumen.

El caso paradigmático del bajo coste es sin duda los viajes, sobretodo con la irrupción de las compañías Low Cost de aviación. Pero cómo se consigue viajar más barato que en tren o autobús. Primero externalizando los servicios que luego te permite ahogar al proveedor que te los hace, segundo a base de recortar no solo lo superfluo sino llegando a denigrar a sus clientes con condiciones de viaje dignas del transporte marítimo de esclavos en el siglo XIX, y por último chantajeando los gobiernos locales del área de influencia del aeropuerto amenazando con llevarse la línea y los posibles turistas que esta transporta. El abaratamiento del transporte aéreo es fruto de las subvenciones indirectas de todos los gobiernos en vista de atraer turistas.

Cada año se habla de los millones aportados por el turismo en España. Y no nos abrimos de extrañar porque si el sector exportador quien mantiene el país, no es por la manufactura, sino por las divisas del turismo. Aunque siempre olvidan mencionar el dinero que se gastan en promoción y subvención, a parte del desgaste que comporta sobre nuestras infraestructuras el hecho que las usen tres veces más de personas de lo que estaba previsto; con la consiguiente aceleración de su degradación, agotando éstas mucho antes de su amortización prevista. #Roland Garros

Seguimos pensando que los recursos son infinitos, pero no es verdad. Continuamos en la creencia que muchas cosas como el aire puro, la naturaleza, las playas y el mismo Sol son gratuitos. Y un montón de desaprensivos creen que los pobres son también un bien a explotar. Low Price no es lo mismo que Low Cost, y que el precio sea inferior al coste real suele significar que la empresa acabará quebrando, aunque en este caso será la humanidad quien quebrará.