Acaba de terminar el mundial de #Fútbol y todos hablamos de ello, es más, hemos estado hablando de ello desde que España fue eliminada nada más empezar. Ha vuelto a surgir la vieja demagogia de la cantidad de dinero que mueve este deporte, de las sumas desorbitadas que lo envuelven, por algo es el deporte más importante a nivel mundial.

Pero tenemos que hacer las cuentas y posiblemente después, esas cifras que hacen que nos rasguemos las vestiduras, no nos parecerán tan importantes. Es verdad que las primas son grandes, que los traspasos se pagan con varios ceros, que es un deporte caro según se mire, pero que a pesar de ello la gente sigue acudiendo a presenciar los partidos, cueste lo que cueste.

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Bastante gente tendrá que asumir algunos sacrificios para recuperar el dinero que le ha supuesto el mundial.

Y no hablo solo de los ciudadanos de a pie, sino de los negocios. Porque muchos negocios en España que esperaban recuperarse con las ganancias del mundial, no han podido hacerlo por la precipitada derrota de nuestros jugadores.

Hace unos días me contaba un amigo mío, que tiene un negocio de hostelería, que había comprado una pantalla enorme que le había costado cuatro mil euros, para dar la oportunidad a sus clientes de ver los partidos desde la calle, y aumentar así su clientela que le proporcionaría un dinerillo. Y mi amigo tiene suerte, su negocio sobrevivirá al mundial aunque tenga que comerse la pantallita con patatas. Pero muchos otros tendrán que cerrar sus puertas porque las expectativas no se han cumplido y sus terrazas se han quedado desiertas, bastantes también habían hecho inversiones que no recuperarán.

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Los que se rasgaban las vestiduras por las primas que los jugadores iban a cobrar si ganaban el mundial, deberían pensar en las cosas buenas que podían haber sucedido, en los puestos de trabajo que se hubieran mantenido, en los negocios que hubieran aguantado una temporada más, por poner algunos ejemplos. Porque la derrota tan temprana de nuestra selección ha hecho desaparecer millones de euros, que deberían haberse movido por las calles y no lo han hecho, porque tras ésta los ciudadanos se han quedado en casa a ver de refilón el resto de los partidos de otros países que, claro, no le importaban como para sacrificarse un poco y seguir gastando esos eurillos que hubieran salvado a muchos.

Así que, claro que el fútbol mueve dinero y dinero desorbitado, pero las ventajas también son importantes. Mucho más de lo que creemos. Que este deporte es como un espejo que tras él se esconde la otra mitad de la verdad, inseparable por esencia. Los que hablan de negocio sin entender, deberían conocer el número de familias que comen gracias a él. Porque ¿Qué hay de malo en que el fútbol mueva dinero?