Una faceta importante del mercado laboral, y que no se tiene mucho en cuenta, es la relación entre empresario y trabajador. Lo ideal sería que las personas realizaran un trabajo que aparte de ser remunerado y que les sirva para su sustento, también se sintieran realizados como personas, es decir, que trabajaran a gusto. Evidentemente que lo primordial es elegir un trabajo acorde a nuestras aptitudes y gustos personales. Estadísticamente, se dice que la mayoría de personas no desarrollan un trabajo que realmente les guste, con lo que, ir al trabajo puede suponer una carga o acción casi desagradable, pero si además las relaciones con el empresario y por supuesto con los compañeros de trabajo no son buenas el trabajo puede resultar insoportable.

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Me he decidido por las relaciones con el empresario porque es una decisión que tiene de tomarla la persona que realiza el trabajo ya que los compañeros de trabajo no se pueden elegir y son los que son. Otro día hablare, en mi opinión, de las relaciones con los compañeros de trabajo. Ya que parece que todas las relaciones laborales están legisladas, quizás, tendríamos de empezar a tomar en cuenta que de la misma manera que un empresario puede elegir a los trabajadores mediante entrevistas de trabajo, currículos, etc., tendría de haber una oficina en la que los empresarios pasaran una serie de pruebas, demostrando sus aptitudes, no solamente en el tema el trabajo, conozco empresarios que no saben o están muy limitados en la ejecución de la tarea, sino también en sus aptitudes como personas que mandan a otras.

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Algunos empresarios dicen "yo no se mandar" y el trabajador tiene de tomar decisiones que tendrían de ser tomadas por el empresario, aptitudes para llevar el negocio, etc. En muchos casos las empresas no han sido viables por la inoperancia del empresario y ha causado con sus decisiones perjuicios para los trabajadores de tipo moral y económico. El "como soy el jefe, se hace lo que digo", que es muy común, no es una manera de llevar una empresa. En definitiva, no tendría de ser suficiente que una persona habrá una empresa, negocio, sin tener un mínimo de aptitudes para ello. Otro caso muy distinto es el de una persona, que pone un capital, y crea un equipo que es el que lleva la empresa y digamos el capitalista simplemente pone un dinero y después exige resultados.