"De tal palo, tal astilla". Todos lo hemos oído alguna vez; sirve para aclarar que, bueno, el hecho de que una persona se comporte de determinada no es del todo culpa suya, sino en parte también de su padre, mentor, ya sabéis.

Después de que me viniera esta frase a la cabeza decidí relacionarlo con el gran problema que nos encierra a todos; la política. Me ha sido inevitable en algún momento de mi vida insultar a los que ostentan cargos políticos, pero cargos políticos con poder, mucho poder. Y quién no. Sin embargo, no puedo quedarme ahí, no creo que culpar a otros de todos los males del mundo sea justo. En fin, con ello quiero decir, expresar, aclarar que, en mi opinión, aquellos políticos corruptos y malvados que van de aquí a allá recaudando para sí capitales de forma sucia son el reflejo de nuestra misma sociedad (de hecho, forman parte de ella).

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La misma sociedad de clase baja o media, aunque esta se crea incorruptible. Todos conocemos a alguien que no declara todo lo que tiene que declarar a Hacienda para contribuir al bien común; sabemos de gente que pide a sus mayores finjan dolores para llevarse los medicamentos gratis. Tenemos en mente más de una ocasión en la que no hemos sido del todo legales con las normas, más bien pícaros, espabilados; lo que algunos definirían como rasgos españoles. Normas que son para el bien común, ojo; no para incumplirlas justificando "si esto que hago repercute mínimamente".

Desde luego, esos pequeños actos no van a condenarnos, es el mero hecho de hacerlo lo que agranda cada vez más la bola de nieve, hasta el punto de acabar allá arriba del todo, en el Gobierno, donde una vez insostenible cae sobre los mismos que la construyeron.

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Pero después pedimos responsabilidad, nos indignamos, exigimos "por qué, por qué, por qué", y no nos damos cuenta de que, en realidad, no importa la cantidad de dinero que uno se lleve cuando hay más de una persona que acomete esto, sino el acto de comportarse de tal manera, que acaba por destruir aquel Estado en el que creíamos poder ser felices. Después, todos son reproches, culpas, revolución.

Y qué otra manera hay de cambiar algo tan grave si no es con la revolución. #Crisis