De todos es sabido de las condiciones inhumanas que soportan los ensambladores de los kits electrónicos que llenan nuestras vidas. Compremos sin reparo teléfonos, tablets, ordenadores, televisores… sin importarnos lo más mínimo las condiciones de trabajo que han de soportar, y menos los sueldos ridículos para conseguir esos precios que nos permiten cambiar de móvil cada año. ¿Cómo han de vernos los trabajadores de estos países? Protestamos por la caída de sueldos y la precarización de nuestros trabajos, mientras ellos soportan condiciones inasumibles y precariedad extrema, por un sueldo que no les permite ni comprar estos aparatos en origen que para nosotros son de usar y tirar.

Aunque en realidad de forma más oculta y aún más despiadada es la consecución de los materiales con los que se fabrican los circuiros y componentes electrónicos. Aunque parezca mentira, debido básicamente a la facilidad con la cual conseguimos estos aparatos, hay más oro en tu teléfono móvil que en cualquier anillo (incluso la alianza de 24 quirates). Abríamos de añadir otros metales preciosos como el platino, algo más caro aun como las “Tierras raras” y como no la cantidad importante de Litio de las baterías. Nuestro teléfono es una joya y no en sentido figurado.

Así pues para mantener la vorágine del consumo electrónico se ha de abaratar la consecución de metales nobles. Como todos sabemos en el mercado el Oro tiene un precio muy alto, y recuperarlo de los aparatos usados es solo factible si se vende al mercado debido a su coste. ¿Quién vende oro y metales preciosos a precio por debajo del mercado? Las milicias armadas. Estas controlan minas y esclavizan los habitantes. En las zonas en conflicto la presencia de metales preciosos endemiza los grupos armados, ya que estos pueden vender estos materiales al mercado negro y conseguir así armamento; el cual usan a su vez para raptar niños como reclutas, mujeres como esclavas sexuales, y someter al resto de población para que extraigan el valioso metal que engrasa su maquinaria. Las tierras raras son otra historia, un productor importante es China, y todos sabemos cómo trata a sus trabajadores; así mismos el resto viene del Tercer Mundo donde la explotación minera es a régimen de esclavitud encubierta.

África Central se ve muy alejada de nosotros; pero no es así, la tenemos en nuestra oreja cada vez que contestamos una llamada. Nuestro mundo de LED de silicio, y comunicación sin límites se sustenta gracias al trabajo y la muerte de muchas personas; que de forma casi insultante solo vemos en los noticiarios y creemos algo externo a nuestra vida, eso si no cambiamos de canal antes. #Telefonía móvil