Hasta ahora se nos ha revelado solo una parte del plan fiscal del #Gobierno para el próximo año. IRPF, IVA y el Impuesto de Sociedades son los tributos que centran esta primera fase. En breve el Ejecutivo entrará en el diseño de su segunda fase, con tributos mucho menos conocidos por el público en general y que serán mucho más relevantes para las comunidades autónomas.

Sin embargo ya esta primera fase de la reforma ha resultado muy poco grata para los Gobiernos autonómicos, que ven como sus ingresos bajan considerablemente mientras su objetivo de déficit se mantiene como una losa sobre sus ya extenuadas espaldas.

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No hay que olvidar que, por ejemplo, parte del IRPF va a manos de las autonomías, con lo que cada punto de rebaja que el Gobierno central decide aplicar a este impuesto es una caída de ingresos para aquellas. Una rebaja más o menos arbitraria pero que les complica mucho sus posibilidades de cumplir con un déficit nuevamente arbitrario.

Además se plantea la posibilidad de que determinados impuestos se reduzcan o desaparezcan, como por ejemplo el impuesto de patrimonio, un impuesto que grava la riqueza neta por encima de los 700.000€ y que genera a lo largo del año unos 1.000 millones de euros de recaudación. Dinero que saldrá de las comunidades autónomas que a partir de 2015 dejarán de recibir este flujo tan valioso para ellas.

Muchos presidentes se preguntan hoy cómo podrán llegar a pagar sus facturas si el Gobierno se entrega a la bajada de impuestos electoralista, especialmente si las encuestas le vaticinan a Mariano Rajoy la necesidad de mayores descuentos promocionales para vender su producto.

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No hay que olvidar que muchos de los servicios más necesarios para el ciudadano de a pie salen de estas arcas que ahora Montoro ha reducido un poco más. Hospitales, escuelas o comedores sociales son pagados en gran medida por entes distintos al Gobierno central. Tal vez el año que viene nos encontremos con que nuestro hijos tengan aún peor educación o peor alimentación en sus comedores. Puede que el año que viene nos encontremos con que más hospitales tengan que plantearse si determinado medicamento es tan necesario, ya que es muy caro de suministrar. Ya hemos visto el interés del Gobierno central por los comedores sociales, que cierran porque el español medio prefiere, lógicamente, pasar hambre que vergüenza.

En definitiva, muchos nos preguntamos ya si esta rebaja tan vistosa de nuestra obligación de tributar no acabará siendo una bajada mucho mayor de nuestro bienestar. Esperemos que las gangas de la temporada 2015 del Partido Popular no acaben saliéndonos tremendamente caras.