Que los pequeños empresarios hemos sufrido y estamos sufriendo la #Crisis de forma abrumadora no es ninguna novedad para nadie.

¿Cuánto más se podrá soportar? La falta de crédito que antes era la que mantenía a las pequeñas empresas (la mayor parte del tejido empresarial español) ha dejado a los pequeños empresarios en una situación límite. Ya se ha aportado a las empresas el riñón que se tenía, y los pocos bienes que los pequeños empresarios podían tener. Y lo más lamentable, es que no sólo están dejando sus bienes atrás, sino también (y lo que es más importante) su ilusión.

Es muy pesado trabajar sin obtener rédito de ello.

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El trabajo dignifica a la persona, pero debe dejarla vivir. Muchos de los empresarios de las microempresas españolas, están dejando su dinero, su tiempo, su vida en aguantar el tirón con la confianza de que al finalizar la crisis, sus pequeñas empresas sigan adelante, simplemente dejando vivir a sus familias.

Vivir; sin pretensiones.

Cierto es, que la llamada burbuja inmobiliaria creó un ambiente económico ficticio en el que, por decirlo de alguna forma, y cada uno en su entorno, todo el mundo era rico. Y se veía venir, y no sólo los políticos lo negaban y los ambientes financieros lo ocultaban. Nadie paró el ritmo.

Nos vemos en una situación de agotamiento económico y personal, que por más que nos digan que remonta, no lo hace. El económico, a las pequeñas empresas aún no se les muestra como cooperador, el personal...cada uno hace lo que mejor puede.

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La políticas económicas nos las marcarán, con mayor o menor éxito de "defensores populares" como Pablo Iglesias, cuyas ideas acompañan a este perfil de pequeños empresarios, aun siendo conscientes de la utopía que muchas de sus propuestas contienen. Pero al menos es el argumento reaccionario que el pueblo necesita oír, con el que sentirse acompañado.

No vendrá por ahí la solución, sino como en épocas feudales, con el trabajo continuo de las personas de a pie de calle, con el ahorro continuo de las mismas, con la fuerza renovada a base de creer en uno mismo, un día sí y otro no.

Si se trata entonces de tiempo, de esperar que se renueve el ciclo económico, con el beneficio, de haber aprendido qué lugar ocupa cada uno en la sociedad económica, según el beneplácito de los políticos y la élite financiera. Ese parece el futuro de quien por más que camine, no puede avanzar, porque no le dejan andar.