Esta mañana nos hemos levantado con la sorpresa de que Fomento quería multar la práctica de compartir el coche. Años de concienciación y carriles especiales se van al traste por una medida claramente recaudadora, como tantas otras que ha promovido el Gobierno en su afán de parar el déficit público. Posteriormente se ha medio desmentido por parte de fomento, aunque seguramente está en estudio.

En especial quería perseguir algunas páginas web que ayudan a contactar a gente que quiere compartir el coche con gente que no tiene o simplemente no quiere ir con el suyo; debido a que se había convertido en una forma de anunciarse taxis sin la correspondiente licencia. Obviamente esto sería competencia desleal con los taxistas oficiales, los cuales ya habían denunciado esta práctica diversas veces.

La #Crisis económica y la falta de empleo han llevado a mucha gente con coche a probar de hacer de taxista "pirata" para ganarse la vida. La crisis por otra parte ha quitado mucho trabajo a los taxistas a su vez convirtiendo estaciones, aeropuertos, hoteles y cualquier lugar de posible recogida masiva zona de constante roce entre ellos. Pero compartir coche no sería precisamente una gran competencia para los taxistas. Básicamente el compartir coche se usa para desplazamientos interurbanos donde el taxi no es significativamente más ágil que otro sistema de transporte y en cambio sí que su precio es muy elevado, siendo sólo usado puntualmente. Quien sí se puede ver afectados son las rutas regulares de autobús. El coche es más cómodo y te lleva punto a punto, cuando su precio es parecido al transporte público puede captar mucha clientela que viajaba en autobús.

Estamos delante de una práctica irregular que siempre se ha hecho. Primero es lógico que quien ponga el coche o le paguen la gasolina o le den algún dinero (para gasolina y desgaste del vehículo) aunque quien le acompañe sean sus amigos. Por otra parte relacionadas con el coche existen todo tipo de prácticas con intercambio monetario como por ejemplo llevar un coche a la otra punta del país. Muchos de estos intercambios monetarios son a veces casi simbólicos, porque es más importante el favor contrafavor que se está haciendo. Por otra parte esto suele cubrir necesidades no por corrientes usuales, que difícilmente van a dar rédito suficiente para ganarse la vida.

Estamos seguramente delante de otra medida de carácter recaudador que perseguirá a cuatro infractores, multará a un montón de gente que sólo pretendía abaratar su desplazamiento al trabajo e incrementará el número de vehículos de conductor único en la carretera, para satisfacción de las compañías petroleras.

Seguramente la presión de las grandes compañías de autobuses, que poco a poco se han comido todas las líneas regulares, tiene mucho que ver con esta idea. Aunque veo difícil que se pueda llevar a cabo, entre otras cosas porque el dinero no tiene dueño y menos el negro, como sabe bien el partido del gobierno, imposibilitando saber si en el coche viajan dos amigos o cliente y chófer. #Tráfico