El Clásico perdido el pasado domingo en el último minuto está dejando muchos señalados. El Barça con Leo Messi como abanderado consiguió ganar en el Santiago Bernabéu y puso a los azulgranas como líderes. Un resultado que nadie esperaba y que complica la Liga al Real Madrid.

Ya sobre el césped se pudieron ver caras tristes de los jugadores blancos que sabían que se les había escapado una oportunidad de oro de sentencia el campeonato. Una última jugada que no debería de haber ocurrido ya que un empate le hubiera valido para conservar la ventaja.

Cristiano Ronaldo muy enfadado

De todos los futbolistas que estaban sobre el campo al que más enfado pudimos ver fue a #Cristiano Ronaldo.

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No pudo aguantar que el Barça acabara ganando el partido y además que el gol de la victoria fue de su eterno rival: Leo Messi.

El gol del argentino, con su celebración épica, hizo que el portugués no pudiera aguantar y arremetió contra todo aquel que no había hecho lo necesario para parar al ’10’ azulgrana. Pero no solo ocurrió lo que se vio en las cámaras, porque la bronca siguió en el vestuario donde señalo a los culpables.

Los señalados

La estrella del Real Madrid estalló una vez dentro del vestuario como nunca se había podido ver antes. Un enfado con daños colaterales y avisos a muchos de sus compañeros. Es el líder y no quiere permitir que vuelve a ocurrir algo así.

Las palabras exactas del portugués fueron: “esto es una p*** m*****, no puedo entender como hemos dejado escapar este partido. Hay que hacer falta. Hay que hacer falta”.

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Una acusación que iba directamente dirigida a un compañero concreto: el brasileño Marcelo.

El lateral brasileño pudo haber cortado la contra de Sergi Roberto con una falta que le hubiera costado la expulsión pero decidió dejarlo pasar pensando que aún estaba muy lejos de la portería.

El propio Marcelo, en zona mixta, quiso aclarar la situación y declaro que se hacía responsable de la derrota, que quizás, la mejor opción habría sido hacer falta para acabar con la jugada. Aunque reconoció su error, sus sensaciones eran distintas, no se le puede señalar como culpable de una jugada aislada.

Sergio Ramos pone paz

El capitán del Real Madrid intentó poner paz en el vestuario frenando el gran enfado de Cristiano Ronaldo que seguía acusando a varios futbolistas de no darlo todo en el campo, falta de intensidad, concentración y rigor táctico.

Unos reproches que tienen un objetivo muy definido: el portugués lidera un pensamiento común con todo el grupo, Gareth Bale fue el mayor error imperdonable de Zinedine Zidane. Con Isco Alarcón y Marco Asensio a tan alto nivel, el galés no tenía que haber sido titular.