Cuanto más se le critique, más le echarán de menos. Es la paradójica historia entre los argentinos y Lionel Messi.

Y es que la derrota 2-0 sufrida por la selección #argentina a manos de Bolivia el martes, válida por la decimacuarta fecha de #Eliminatorias mundialistas de la Conmebol, ratificó algo que los dígitos y la realidad reflejan desde hace rato. La albiceleste es una lágrima sin su "10", que además, también es el 9, ya que es el máximo goleador de la nación gaucha en este proceso, y su trabajo en el campo podía lucir como el de un 8, dado que debía bajar en exceso a "volantear" en los recientes partidos; incluso, en pasajes, hacía de 5 a fin de dar la salida al balón desde el vértice central, motivado por flojo momento que vive Javier Mascherano.

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Argumentos sobran para entender la preocupación en diversos sectores de la Argentina, ya que el DT Edgardo Bauza ha logrado lo que no hicieron sus antecesores en el cargo, Alejandro Sabella y Gerardo Martino: que la selección juegue a nada, sin sociedades en la medular ni en el último cuarto de cancha, y con un pobre planteamiento táctico, que le priva de ser sólida atrás, faceta en la que los subcampeones del mundo resaltaron tanto en Brasil 2014, como en las recientes dos ediciones de Copa América (2015, 2016), a pesar que en los tres casos debieron conformarse con el segundo lugar.

Si a los números hay que mirar, el equipo de Bauza depende netamente de Messi. Y es que con el crack del Barcelona en juego, Argentina, hoy quinta en la tabla y en zona de repesca, ha triunfado en cinco de seis encuentros camino a Rusia 2018, totalizando 15 de los 22 puntos, mientras que sin Leo, solamente siete unidades, producto de dos victorias y un empate en ocho choques.

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Es imposible encontrar una explicación distinta para definir el paupérrimo presente de la escuadra del "Patón" que no gire en torno a Messi. El cinco veces ganador del Balón de Oro es todo en su país. Juega de todo, resuelve y hace caso a las críticas de hinchas y prensa, las mismas que le pedían que sacara carácter para bien y para mal. Pues el zurdo lo hizo (insultando a un juez de línea del Argentina-Chile) y esto le trajo consigo cuatro fechas de suspensión.

Para males mayores en Argentina, la ausencia de "La Pulga" significa la desaparición de sus escuderos. Y es que Di María, Banega, Agüero e Higuaín tampoco aparecen; en consecuencia, a la albiceleste le quedan otros tres desafíos sin su motor; mejor dicho, sin su todo, por lo que tendrá que sacar raza y personalidad en los mismos, especialmente en la siguiente fecha (29 de agosto), en Montevideo, con el objetivo de mantenerse al menos en boleto de repesca a espera del regreso de su "messías" en la última jornada, el 10 de octubre. #Lionel Messi