En el mundo del #Fútbol, el dinero ha ido cobrando cada vez una notoriedad mayor. Hecho que ha provocado que la Superliga china se haya convertido en una gran amenaza para las principales ligas europeas, donde juegan los mejores jugadores del planeta. Los clubes chinos más poderosos están rompiendo la banca y no sólo en cuestión de fichajes para captar a futbolistas de renombre. Grandes instalaciones, abultados sueldos e importantes acuerdos publicitarios, son las principales atracciones que se ofrecen en un campeonato al que han llegado jugadores como Ramires, Gervinho, Jackson Martínez, Alex Teixeira, Paulinho, Asamoah Gyan, Ezequiel Lavezzi, Freddy Guarín o Hulk.

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El último traspaso millonario ha sido el brasileño del Chelsea, Óscar, que se ha marchado al Shanghai SIPG por 70 millones de euros, el más caro de la historia del fútbol chino. Y el siguiente que podría llegar sería el argentino Carlos Tévez, ya que el Shanghai Shenhua espera la respuesta del jugador de Boca, que estaría dudando si retirarse o aceptar la propuesta del club chino, que según informan varios medios le ofrecen 40 millones de euros de salario anual en un contrato de dos años. Asimismo, según informan los medios franceses el conjunto chino tendría en la mira a otro argentino. Se trata de Ángel Di María, quien no está pasando por sus mejores momentos en el Paris Saint-Germain.

La liga china se ha convertido en una de las más potentes económicamente a nivel mundial y cada vez son más los jugadores con nivel para jugar en Europa los que se marchan a probar a un fútbol en evolución y con mucho dinero.

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Asimismo, técnicos con nombre y con un amplio bagaje profesional como Pellegrini, Villas-Boas, Scolari, Eriksson, Menezes o Lippi, actual seleccionador chino, están allí.

A pesar de ello, es curioso que con la llegada de grandes fichajes todavía no haya llegado ningún portero de renombre #Internacional. Esto es debido a que una de las grandes características del campeonato asiático es que el guardameta debe ser de nacionalidad china, por lo que el portero nacional no tiene competencia con otras nacionalidades. Esto está directamente relacionado con la protección al jugador chino. Cada club dispone de cuatro plazas para jugadores extracomunitarios y una para un jugador asiático (además de tres plazas reservadas para canteranos). Además, sobre el césped, solamente pueden coincidir tres jugadores no asiáticos más el del mismo continente, por lo que habrá, mínimo, siete jugadores chinos sobre el terreno de juego. Por tanto, los futbolistas extranjeros en un equipo no pasan de cinco, aunque estos juegan un papel fundamental. Con ellos el jugador nacional absorbe profesionalidad y ve comportamientos más allá del fútbol chino.