Desde hace años los aficionados al deporte del viejo continente europeo miramos con envidia la espectacularidad de las ligas americanas de básquet y otros deportes tales como el hockey hielo o el rugby, con acontecimientos de gran magnitud como la Súper Bowl o las finales de la NBA. En Europa, por desgracia, solo contamos con la final de la Champions League como acontecimiento de magnitud parecida a los anteriormente mencionados, hecho que nos debe hacer reflexionar sobre la estructura de nuestro deporte.

No son pocas las personalidades, entre ellas Karl-Heinz Rummenigge, que opinan que se debería substituir la actual #Champions League por una liga europea al estilo NBA.

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Esta decisión comportaría grandes beneficios, sobre todo a los grandes clubs, pero también grandes perjuicios. Por un lado, el fútbol ganaría en espectáculo. Obviamente, no es lo mismo ver un Madrid – Betis, con todos los respetos para el club verdiblanco, que un Madrid – Milán una semana, un Barça – PSG otra semana, y así cada semana de la temporada. Para los grandes clubs de Europa que tendrían presencia en esta liga, esto sería una gran noticia, ya que de seguro que verían incrementados sus ingresos ni que sea por una asistencia más grande a los estadios. Este tipo de liga engancharía a más espectadores y el fútbol se haría aún más popular de lo que ya es.

¿Y los pequeños clubs qué?

Pero por otro lado, los pequeños y medianos clubs de todo el continente europeo se verían drásticamente perjudicados, incluso muchos de ellos seguro que desaparecerían.

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Para estos clubs, sus ya mermados ingresos disminuirían aún más ya que se verían relegados a ligas marginales sin apenas expectación ni repercusión mediática. Además, el hecho de que nunca se enfrentaran a los grandes clubs de las ligas nacionalidades les quitaría repercusión internacional.

Por todas estas razones, si esta tan ansiada liga europea llegase a ser una realidad, se deberían crear unos mecanismos muy bien estructurados de ascensos y descensos a esta súper liga para garantizar que los pequeños clubs como mínimo tuvieran una mínima posibilidad de ascender de categoría y no verse eternamente relegados a competiciones marginales. Además, debería haber un gran consenso para que esto se llevara a cabo, ya que habrían muchos intereses económicos de por medio y, como ya sabemos, el mundo de hoy en día se mueve por dinero más que por otra cosa.

Cuando se realiza un gran cambio en cualquier aspecto de la sociedad, siempre hay beneficiados y perjudicados, y este no sería una excepción. Antes de llevar a cabo ninguna acción, se deberían hacer estudios sobre qué consecuencias comportaría la creación de esta liga de fútbol europea y después deliberar si es más beneficioso o más perjudicial para la sociedad en general. Pero una cosa es segura, si queremos ganar en espectacularidad y acercarnos al modelo americano, mucha gente deberá dar su brazo a torcer y sacrificarse deportiva y monetariamente.