Desde el primer momento que ves a João Cancelo compruebas que es un jugador diferente. Es un tipo descarado con el balón, su velocidad y su desborde hacen levantar al público de Mestalla. El portugués dueño de la banda derecha valencianista es uno de los jugadores con más proyección del fútbol portugués.

El luso posee una arrancada difícilmente defendible. Su superioridad en ese apartado está fuera de toda duda. Donde el resto ve un espacio entre dos rivales, él ve una oportunidad. El jugador Ché auna tanto virtudes técnicas como físicas. Es inteligente encontrando los huecos, tiene sentido de la oportunidad, y su potencia en distancias medias sumada a su precisión en el dribbling en carrera podría compararse a jugadores como el Gareth Bale del Tottenham.

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Su polivalencia para surgir como lateral derecho de amplio recorrido o como extremo lo convierten en un gran problema para los rivales. Rara es la vez en la que no se va y en la que no crea peligro en el área contraria, lo cual agradece mucho este #Valencia.

A pesar de ello, se trata de un jugador que se muestra endeble en tareas defensivas. Y no es un problema de gestión en las subidas, en lo que tampoco es especialmente brillante, sino que sus despistes y carencias tácticas cuando ejerce de defensor son constantes, hecho que provoca una serie de desajustes de las cuales luego se puede aprovechar su equipo. O sea, una historia muy similar a la de Dani Alves cuando llegó al Sevilla o a la de Marcelo cuando llegó al Madrid. Los dos brasileños, como hoy el luso, fueron cambiando de posición buscando que sumasen minutos y experiencia sin lastrar la zaga de sus equipos mientras se gozaba de su talento para atacar.

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Con otra particularidad, en sus orígenes, en ambos casos se dudó sobre si podrían ser jugadores serios. Sin afán de comparar, porque los precedentes son dos jugadores excelsos, Cancelo puede experimentar una evolución paralela a la de ellos. Si algún día aprende a defender, tiene sitio de lateral derecho en cualquier equipo del mundo.

Todo ello ha hecho que el portugués se haya convertido en uno de los jugadores más deseados del conjunto Ché, debido a su rendimiento durante la temporada pasada y en lo que va del presente curso, siendo de los pocos que se salvan del apático y triste Valencia. El nivel mostrado por el polivalente jugador de tan solo 22 años no ha pasado desapercibido para alguno de los mejores clubes europeos, que ya empiezan a posicionarse para tratar de lograr su fichaje en los próximos períodos de transferencias. Incluso según ha publicado el Sport el jugador esperaría al Barça y se marcharía a este verano al club catalán por 30 millones de euros. Lo que está claro es que el jugador que llegó de la mano del actual entrenador del Oporto, Nuno Espirito Santo, hace dos temporadas por 15 millones de €uros, ya se ha revalorizado y el Valencia buscaría obtener un importante beneficio en el caso. #Fúbol