El mundo entero se tiñe de verde. El Allianz Arena, la Torre Eiffel, Wembley y, por supuesto, el Cristo Redentor se iluminaron con los colores del Chapecoense. Nadie ha querido dejar pasar la ocasión de homenajear a las víctimas del accidente aéreo, porque en ese avión no solo estaban 81 personas, también volaban las ilusiones de un humilde equipo que se vio obligado a poner fin a su sueño.

Cuesta asimilar que sean tragedias como ésta las que muestren la cara más humana del deporte rey. El Atlético Nacional, club al que se enfrentaba el Chapecoense en la final de la Copa Sudamericana, ha solicitado a la CONMEBOL que se otorgue el trofeo al club brasileño, además de que el dinero sea destinado exclusivamente a las familias de las víctimas de la tragedia.

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Así lo ha publicado mediante un comunicado el club colombiano, donde además agrega "De nuestra parte, y para siempre, Chapecoense Campeón de la Copa Sudamericana 2016".

A esto se han sumado los diferentes clubes de la Série A de Brasil, que así mismo han expresado a la Confederación Brasileña de #Fútbol (CBF) su petición de ceder al Chape jugadores de forma gratuita, así como de mantener al equipo en la máxima categoría durante al menos 3 años. "Se trata de un gesto mínimo de solidaridad que se encuentra a nuestro alcance ahora, pero que tiene el objetivo sincero de reconstruir la institución y parte del fútbol brasileño que se perdió hoy", publicaron algunos clubes en las redes sociales en un comunicado conjunto. Por su parte el emblemático club brasileño Palmeiras también ha hecho una petición a la CBF: jugar el último partido con la camiseta del Chapecoense.

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Además, la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) también ha apoyado esta iniciativa y ha puesto a disposición la cesión de futbolistas para ayudar a la reconstrucción de la plantilla del club afectado.

Después de todas las muestras de solidaridad, hay quien seguirá pensando que el fútbol solo trata de dar patadas a un balón durante 90 minutos, pero se equivocan. Trata de unión, empatía y compasión, en una época que cada vez más se está dejando de lado la parte más humana de este deporte y se está convirtiendo lentamente en un negocio perfecto.

Hoy no se trata de colores, sino de seres humanos. Hoy todos somos un poco más hinchas del Chapecoense.

Yo tampoco conocía a Tiaguinho, autor del último gol del equipo brasileño, antes de la tragedia. Tampoco conocía a Marcos Danilo Padilha, figura clave con una parada milagrosa al San Lorenzo en el último minuto, que les vale la clasificación. Ni a los 17 futbolistas restantes, a su entrenador Caio Junior y todo el staff del club. No, no les conocía, pero me enseñan una gran lección: no hay mejor forma de honrar la vida, que morir luchando por nuestros sueños.

Lamentablemente, a veces, la vida es igual de impredecible que un partido de fútbol. Ganar no es siempre la única meta, este club lo ha demostrado al mundo entero. A veces no se necesita un trofeo para ser auténticos campeones. #Accidentes