Son muchos aquellos que sueñan con convertirse en deportistas profesionales y sólo unos elegidos son los que consiguen asentarse en la cúspide de su deporte. El baloncesto no es una excepción a esta norma. Se comprueba generación tras generación. Como sucede con los representantes del 86-87, cuyo mayor exponente es el madridista Sergio Llull. El base de Mahón es actualmente uno de los jugadores más determinantes de Europa. Es el amo del #Real Madrid, como se certifica en este comienzo de curso. Llull ha acabado convirtiéndose en el líder de su generación, de un grupo de jóvenes que reinó en categoría junio en Europa. Pero, ¿qué fue de ellos?

Lógicamente, como sucede desde tiempos prehistóricos, no todos han conseguido mantenerse en la estela de Llull.

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De hecho, bien por problemas físicos o falta de oportunidades, sólo Carlos Súarez (actualmente en Unicaja), José Ángel Antelo (en el UCAM Murcia) y Sergio Rodríguez (tras triunfar en el Real Madrid vuelve a la #nba) han conseguido hacerse un nombre en el baloncesto. El resto de jugadores, en menor o mayor medida, de aquella generación es víctima de esa ley no escrita del deporte.

El resto de integrantes de aquella prometedora hornada de jugadores son: Iván García (actualmente juega en el Araberri Basket Club de la LEB Oro), Marc Fernández (en el Club Bàsquet Girona de LEB Oro), Gonzalo Echevarría (retirado del baloncesto, se forma para ejercer de asesor fiscal), Albert Moncasi (retirado del baloncesto), Marc Sobrepera (juega en el Sabadell Sant Nicolau, en EBA C), Albert Fontet (actualmente en el Peñas Huescas de LEB Oro, tras cuatro temporadas en el CAI Zaragoza) y Alberto Aspe (en el Omnia CB Las Rozas, en Adecco Plata).

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Ellos, junto con los anteriormente mencionados, se alzaron campeones de Europa en categoría junior. Era 2004. Fue en Zaragoza. Estaban dirigidos, desde el banquillo, por Txus Vidorreta, el actual responsable técnico del Iberostar Tenerife.

Un junior sin peso

El campeonato comenzó con tres triunfos consecutivos sobre Lituania, Israel y Grecia, aunque se cerró la primera fase con dos derrotas ante Bulgaria y Turquía. A partir de entonces, todo era a vida o muerte. Salió cara. Ganaron por 20 puntos de diferencia a Rusia (cuartos), por 17 a Italia (semifinales) y a Turquía en la final por 18 puntos de ventaja (89-71). Sergio Rodríguez fue designado MVP del torneo e integrante del quinteto ideal, junto a Suárez, Demirel (TUR), Petro (FRA) y Kurbanov (RUS). Este último también fue el máximo anotador y Andriuskivicius (LIT) el máximo reboteador.

Sergio Rodríguez y Carlos Suárez fueron los primeros en dar el salto a la selección absoluta. Poco más tarde lo hizo Llull. Curiosamente, y azares del destino, el base de Mahón no tuvo un protagonismo relevante en ese Europeo.

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Llull, que todavía no había explotado, se quedó en 1,5 puntos porque promedió menos de 4 minutos por partido. Tampoco lo tenía en el Ricoh Manresa. Ni siquiera en la LEB. Su despegue, su crecimiento, se produjo a raíz de su firma como jugador del Real Madrid (2007). Desde entonces, su historia es conocida, así como su poderío. Llull es el amo del Real Madrid, el líder de su generación. #LIGA ENDESA