Las cosas venían sucediendo de forma positiva en la nueva era Lopetegui. El nuevo seleccionador ha tenido el valor y la personalidad de romper una estructura casi inmutable en los últimos años y empezó con sus buenos resultados, a ilusionar otra vez a los aficionados del fútbol español. Los resultados en las eliminatorias del mundial de Rusia 2018 han dejado que los españoles recuperen la ilusión de disfrutar del buen juego y buenos resultados.

Hoy tocaba enfrentarse en un partido #Amistoso a una Inglaterra, también cambiante, que prometía un buen partido. #España se ha acostumbrado a jugar y encantar y eso es lo que quieren todos aficionados de nuestro país.

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Bajas importantes como la de Sergio Ramos, Piqué, Iniesta o Diego Costa no han generado gran preocupación dado que la confianza del seleccionador vasco en la plantilla es total y también porque el fútbol de Inglaterra últimamente tampoco es que sea deslumbrante.

Por fin España llegó a Wembley y ha salido al césped para hacer su trabajo como siempre. La última victoria en las eliminatorias se sumaba a la confianza de los jugadores y el juego parecía tener un final predecible. No obstante, la historia del partido ha sido un poco diferente a la que nos montábamos en nuestras inocentes mentes. El juego de España no ha salido y los jugadores no se veían del todo enchufados. Inglaterra jugó bien sus cartas y a base de esfuerzo e intensidad ha provocado muchos errores de los nuestros y aprovechándose de la aparente apatía española ha logrado abrir el marcador en la primera parte.

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España ha intentado retomar el control del juego pero no ha tenido fortuna ni tampoco muchas ocasiones para lograr el empate.

En la segunda mitad parecía que la charla de Lopetegui en el descanso había servido de algo para mejorar los ánimos y organizaría a los nuestros en el terreno de juego, pero un gol tras un mal rechace de la defensa hundió otra vez a una España que no conseguía ver la luz al final del túnel.

Inglaterra pudo sentenciar el partido con un par de ocasiones más, pero ha sido en los últimos diez minutos de juego cuando surgió el debutante gallego Iago Aspas, que vino de última hora para reponer la baja de Diego Costa, anotó un golazo para la memoria y reavivó al equipo español que acabó por pelear en los últimos minutos por un partido que antes tenían totalmente perdido. Ha sido a base de mucha desesperación y lucha que llegó el gol de Isco en los últimos segundos de partido. Control con el pecho en el área y tiro a la portería que vence al portero inglés.

Mal juego de la España de Lopetegui que se maquilla con una pintura de Aspas y un toque de brillo de Isco. #Iagoaspas