¿Existe la objetividad? ¿O existe la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad, relativa a cada persona? El periodismo es uno (o EL) de los poderes más importante en la actualidad. Su fuerza arrastra masas, aunque haga propaganda de manera amarillista.

 El periodismo deportivo es un ejemplo de influencia masiva y de narcisismo. La objetividad es muy difícil de conseguir, y cada uno expresa sus verdades. En las plantillas de las redacciones de los diarios Marca, Sport, As y Mundo Deportivo hay cierto nombre de columnistas, que se dedican a manifestar su #Opinión. Se centraliza todo en contarnos una verdad, y los seguidores de un equipo descompensan al otro, por lo que se crea una tendencia hacia lo blanco o hacia lo azulgrana.

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 Aparecen personajes creados por la mediatización de los medios como Tomás Roncero que nunca, nunca son capaces de ver el mundo de una manera honesta, simplemente radicalizar con tal de contarnos una versión muy alejada de la realidad para así manipular y reclutar a un tipo de público muy influenciable. Luego, cuando viene la crítica hacia los medios, hay una nula capacidad de introspección y autocrítica, porque no importa, el corporativismo lo tapa todo.

 También hay marujerío para rato. Mucho cotilleo y poca información o análisis sobre lo que interesa. El nuevo vídeo en Instagram de tal jugador, lo que ha dicho en Twitter el otro, etc. Y bien, todo se tergiversa, incluso la vida privada de los jugadores, y se alimenta una guerra bipartidista: Barça o Madrid, Madrid o Barça. El objetivo es comer el coco para que seas el amigo o el enemigo, para que seas de uno o de otro, aun habiendo 18 equipos más en la élite del fútbol español. 

 ¡Y ojo! Que hablamos de diarios autoproclamados deportivos, no futboleros. ¡Y esperad! Que hablamos de diarios autoproclamados deportivos, no sólo de fútbol masculino. ¿Qué tal un seguimiento general del deporte? No sólo en grandes eventos como los Juegos Olímpicos o cuando apetece.

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Obviamente habrá siempre revistas especializadas en un deporte o en varios de una misma categoría, pero los medios de más tirada deben hablar de todo lo relacionado con lo deportivo, no sólo del fútbol por ser lo mediático. Precisamente, la mediatización la realiza la prensa, así que de la misma forma que el fútbol masculino es potencia mundial, el periodismo deportivo podría echar un cable a los demás #Deportes y alabar algo de ellos también. Todos saldrían beneficiados, y los periodistas deportivos se echarían un cable a sí mismos.