Todo parecía ponerse de cara para un Barça que, pese a no estar jugando un espectacular partido, se encontraba ganando en el Etihad ante un Manchester City que no le habían pitado un penalti de Umtiti en los primeros minutos.

El Barcelona dominaba el partido, teniendo largas posesiones, aunque en zonas alejadas de la meta de Willy Caballero. Tanto es así que el portero blaugrana, Ter Stegen, acabó la noche dando más pases que muchos del equipo (hasta 49, de los cuales 46 fueron acertados). Pero las sonrisas previas de Messi y compañía al adelantarse en el partido tras una contra letal se apagaron radicalmente. Un error en la defensa tras un mal pase de Sergi Roberto propiciaba el empate del City.

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Una buena combinación entre Agüero y Sterling, muy activo en todo el partido, quien le dejaba el empate en bandeja a su compañero Gundogan.

A partir de ese momento el partido cambió de dueño. Al Barça parecía que le empezaban a fallar las fuerzas y no era capaz de seguirle el ritmo alto que el City estaba imponiendo. La MSN desapareció del mapa, especialmente Neymar y Messi, lo cual éste equipo no se puede permitir en partidos como el de anoche.

Pero no fueron solo ellos. El equipo en general pareció desconectarse del partido, algo que está ocurriendo con frecuencia y casi se está convirtiendo en algo común. Durante ciertos tramos del partido, el equipo se desenchufa, propiciando errores individuales y un cierto desconcierto grupal.

Ya lo vivimos contra el Athletic donde un error del meta blaugrana pudo costarles caro, solo que en aquella ocasión Ter Stegen sí "dio la cara".

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Peor aún fue contra el Alavés, quien consiguió llevarse tres puntos sorprendentes (pero merecidos) del Camp Nou. El Cholo reaccionó y metió en el campo a Correa, logrando el empate a los pocos minutos de ingresar en el terreno de juego. Pero el apagón blaugrana total ocurrió en Vigo donde el Celta consiguió endosarle un 3-0 en los primeros 45 minutos del partido. Es cierto que reaccionaron, gracias a su líder Piqué, pero otro error individual del meta les alejó de la victoria.

Sin duda alguna algo preocupante en un equipo que nos tiene acostumbrados a un juego tan dominante y en el que la posesión suele ser su mejor presentación. ¿Motivos para esta desconexión? Sin duda habría que tener en cuenta que para el conjunto de #Guardiola el encuentro se trataba de una gran final. Ello se notó en una presión alta y un ritmo elevado durante prácticamente todo el encuentro por parte del equipo de Guardiola. El mayor perjudicado en todo esto fue sin duda Sergio Busquets, quien estuvo muy desacertado en todo el partido, con varias pérdidas, algo que no suele ser habitual en él (aunque lleva un inicio de temporada discreto).

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Además, cometió una falta innecesaria que acabaría en la red gracias a un De Bruyne que la pegó muy bien, pero le estará dando aún las gracias al meta alemán.

El tercer gol del City, segundo en la cuenta de Gundogan, no hizo sino justificar el buen juego y dominio de los ingleses.

Otro que sufrió mucho fue Sergi Roberto. Lleva una temporada más que notable, tanto es así, que muy pocos se acuerdan de Dani Alves. Sin embargo, es su primer gran examen de la temporada, el centrocampista reconvertido a lateral no tuvo una gran actuación. Primero Sterling y luego David Silva le trajeron por el camino de la amargura.

Los cambios en el Barça tampoco funcionaron. A Arda le costó entrar en juego y Rafinha pasó totalmente desapercibido.

Pese a todo ello, es cierto que el City estuvo contra las cuerdas hasta que logró el empate. Quizás si el Barça hubiera sido más agresivo e ido a por el partido con mayor determinación hoy estaríamos hablando de otra cosa. Pero así es el #Fútbol, donde los quizás dan mucho para hablar, aunque no sirvan para nada. #FC Barcelona