No cabe duda, Andy Murray es actualmente el mejor tenista del planeta. Y no porque se haya alzado con el #ATP World Tour en la mágica pista 02 de Londres ante su afición, sino porque lleva 3 meses siendo prácticamente intratable arrollando a rivales de primerísimo nivel con una facilidad inédita.

Su última derrota fue ante el gran Juan Martín del Potro en la Copa Davis en un partido épico de 5 sets. Fue una derrota dolorosa para Andy, ya que le costó en gran parte la clasificación para la final a Gran Bretaña. Pues bien, desde aquel entonces, el actual nº1 comenzó su ascenso meteórico a la cima del #Tenis mundial ganando el ATP 500 de Pekín, Masters 1000 de Shangai, ATP 500 de Viena, Masters 1000 de París y esta copa de maestros.

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Murray consiguió ese ansiado Nº1 hace 2 semanas en París tras el tropiezo de Nole ante Marin Cilic. Pero le podía durar bien poco esa condición ya que si Djokovic se proclamaba campeón en Londres, recuperaría su trono de nuevo. Era por eso que Murray venía con esa presión añadida a este precioso torneo en el que tenía que reafirmar y mostrar ante el mundo por que se merece estar en lo alto del circuito ATP. Y vaya si lo hizo. En la fase de grupos solo un Nishikori a un nivel superlativo le puedo arañar un set que poco le sirvió puesto que Murray apelaría a la épica para levantar su primer gran examen como Nº1.

Una vez en semifinales, él y el canadiense Milos Raonic ofrecieron sin duda el mejor partido del torneo y probablemente uno de los mejores partido de este 2016. En un encuentro que casi duró 4 horas, Andy se exprimió pera remontar a un enorme Milso Raonic que poco a poco va dando ese salto que se le pide para que se le considere uno de los grandes.

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Otra vez Murray superaba la prueba de fuego, pero le faltaba un paso más, el de ganar a Djokovic en la mismísima final. Su bestia negra.

Nunca en la historia se habían jugado el primer puesto del ranking en el último partido del año, era un partido sin precedentes en la historia del tenis. Murray volvía a vérselas ante el jugador que le tenía comida la moral. Un 15-4 de balance para el jugador de los balcanes, pero esta vez, era Murray el que llegaba un puesto por delante.

El partido empezó con un Djokovic más tranquilo que Andy, un poco nervioso, jugando demasiado con segundos. Pero pronto iban a cambiar los papeles, y Murray dio su primer aviso a mitad del primer set, y fue finalmente al siguiente servicio del serbio cuando Murray consiguió su primer break, que confirmó consecutivamente ganando su servicio para cerrar el primer set. El partido prácticamente acabó ahí, en el segundo set el escocés empezó pasando por encima de Nole, totalmente incapaz de reaccionar y superado física y psicológicamente por su rival. Hizo un pequeño amago de reaccionar y obligó a Murray a sufrir hasta el final.

Pero este nº1 está hecho de otra pasta y no se le encoge el brazo en los momentos importantes. Merecido Nº1 y indiscutible campeón de maestros. Enhorabuena Andy.