El circuito de Austin volvió a depararnos otro año más una carrera espectacular. Sobre todo desde el punto de vista de los pilotos españoles. 

El fin de semana marcaba a Lewis #Hamilton una carrera primordial en sus aspiraciones al título. Primero, porque no se le podía escapar más Rosberg, y segundo porque aquí ganó el mundial el año pasado en una carrera memorable (seguramente la mejor que se le recuerda al inglés en los últimos tiempos), en la que aplastó a su compañero para llevarse el título por todo lo alto. Y por último, porque Estados Unidos es uno de sus talismanes. Ha ganado 5 carreras de las 6 que ha disputado en este país (en 2007 en Indianápolis, año de su debut, y en 2012, 2014 y 2015 en Austin).

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La clasificación supuso el primer golpe encima de la mesa de Hamilton. Pero como sabemos, este año el punto débil del inglés son las salidas. Poco nos podemos fiar de que conseguir la pole para el inglés se traduzca en victoria segura. 

Pero así fue. Hamilton dominó todo el Gran Premio, con una buena salida, y con su compañero Rosberg, con la calculadora en la mano, que acabaría segundo. Tercero fue Daniel Ricciardo. Esta vez fue el alemán el que perdió la posición en la salida en beneficio del australiano de Red Bull. 

El momento clave de la carrera fue el abandono de Max Verstappen, que por no querer aparcar el coche nada más romper, forzó un coche de seguridad virtual que permitió a Rosberg adelantar a Ricciardo en boxes y a la postre ir en contra de los intereses de su equipo. 

Por otro lado los Ferrari -cada vez más en tierra de nadie- volvieron a tirarse piedras sobre su propio tejado.

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Esta vez le tocó a Kimi Raikkönen al que le apretaron mal una rueda y tuvo que abandonar pasada la mitad de carrera. Un desastre, otro más. Vettel tuvo una carrera cómoda, aunque alejado de los Mercedes y Ricciardo. Beneficiado por los abandonos de Verstappen y de Raikkönen, pudo ser 4º.

Pero si hoy toca señalar el nombre de dos pilotos, esos son el de los españoles. Carrerón de Alonso al ataque, remontando desde la 12º posición hasta la 5º, y con dos adelantamientos para enmarcar en las últimas vueltas. A Massa le mostró su calidad y agresividad como piloto en un adelantamiento que recuerda al del Gran Premio de Alemania de 2007 (carrera sobre agua, y en la última vuelta el asturiano adelantó a Massa, con toque incluido. Victoria para Alonso y discusión en la sala previa al podio, que todavía se recuerda).

Y en la última vuelta adelantó a Sainz en un duelo fraticida que cualquier aficionado español ha debido vivir de una manera muy incómoda. 

Por otra parte, gran carrera de Carlos Sainz, aguantando el ritmo mostrado en la jornada de sábado-fue décimo- y confirmando que está varios escalones por encima de su coche.

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Gran lucha con Massa defendiéndose con un motor claramente inferior al del brasileño. El piloto madrileño iguala así el mejor resultado del año (6º en España) y de su carrera deportiva. 

Si los españoles son la cara de este Gran Premio, la cruz tiene un nombre claro: Max Verstappen. El piloto holandés volvió a cometer un error infantil al no avisar a su equipo por la radio de que iba a entrar en boxes, perdiendo así muchas de las aspiraciones que se había ganado en carrera (estaba haciendo una carrera magnífica hasta ese momento). Después el problema de motor certificó su tercer abandono de la temporada.

La semana que viene Gran Premio de México en el circuito Hermanos Rodríguez.  #Gran Premio de Estados Unidos #Fórmula 1