El #Gran Premio de Malasia siempre nos depara grandes emociones, debido principalmente a las duras condiciones tanto para el piloto como para el motor en esta carrera. Este Gran Premio había estado tradicionalmente en el principio de la temporada, con lo que su celebración aunque importante, se limitaba a ser una de las carreras inaugurales. Pero este año no, por lo que nos encontramos ante el Gran Premio de Malasia más trascendente seguramente de la historia del mundial. 

Después de unos entrenamientos libres en los que Hamilton y Rosberg se habían dividido la primera posición, en la clasificación de ayer Hamilton dio un golpe encima de la mesa.

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Rosberg fue segundo, después de sufrir en la primera vuelta lanzada en la Q3.

En la salida, todas las miradas estaban puestas en Hamilton. Sin duda, se esperaba a un Rosberg agresivo que sabía que esa era su principal baza para ganar la carrera. No fue así. Hamilton salió perfecto, mientras que Rosberg se vio envuelto en un triple choque con Verstappen y con Vettel. El alemán de Ferrari pecó de optimista en un hueco imposible en la primera curva de carrera. Lo pagó quedándose fuera en ese mismo lugar. Verstappen salió vivo de esa jugada, mientras que Rosberg acabó en la última posición. 

La carrera se planeaba idílica para Hamilton. Pero los coches de seguridad virtuales (3 en todo el Gran Premio), cambiaron la carrera, haciendo de ella un espectáculo muy entretenido en el apartado de la estrategia.

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Una o dos paradas, ese era el dilema, aunque algunos como Alonso llegaron a hacer 3 (y les fue bien). Hamilton tuvo que luchar contra una estrategia de carrera peor que permitía a Verstappen (que había remontado las pocas posiciones que había perdido por culpa del golpe) acercarse con un ritmo endiablado y con una parada menos. Rosberg mientras, remontaba de una manera notable, lo que no es uno de sus puntos fuertes como piloto. 

Pasada la mitad de la carrera parecía que el piloto de Red Bull indicado para luchar con Hamilton era Verstappen, que había salido por delante del inglés en el primer pit stop y que ya había realizado su segunda parada. Se encontraba ahora con su compañero #Ricciardo por delante y se esperaban órdenes de equipo que permitiesen al joven holandés poder luchar por la victoria. Después de una bonita lucha, llegó la vuelta 41 del Gran Premio y el coche de Hamilton se paró. Para recordar el grito del piloto inglés por la radio. Rotura de motor que recordaba a los viejos tiempos y que propició un nuevo coche de seguridad virtual, que igualó a Ricciardo y a Verstappen en cuanto a neumáticos.

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Quedaban poco más de 10 vueltas y se esperaba una lucha entre los compañeros de equipo que no llegó. Ricciardo ganaría su primer y merecido Gran Premio de la temporada, Verstappen sería segundo y un Nico Rosberg afortunado sería tercero, metiendo 23 puntos de distancia en el mundial a su compañero.

En cuanto a otros equipos: Ferrari va de decepción en decepción. Vettel, pecando de agresivo en la primera curva y un Kimi Räikkönen blando y sin ritmo, que ni con la penalización de 10 segundos a Rosberg por un adelantamiento agresivo contra él mismo, pudo optar al podio. Una temporada para olvidar. Un paso atrás claro con respecto al año pasado.

Ricciardo ya tiene su victoria, después de la que su equipo le quitó con una mala estrategia en Mónaco y la que casi acaricia también en Singapur. Su compañero de equipo, Verstappen, sabiendo mostrar su mejor versión, aquella que nos avecina un futuro campeón del mundo.

Mclaren, muy buenas noticias desde el equipo inglés con un Fernando Alonso brillante que vuelve a acabar séptimo (saliendo último), con un gran ritmo de carrera, a la par que Force India. Button también puntuó y la sensaciones son muy positivas. Y Toro Rosso, con problemas de velocidad, rozó los puntos con Carlos Sainz en un Gran Premio difícil. Motivos para dudar tiene el piloto madrileño en cuanto a su futuro la temporada que viene. Renault parece una mejor opción. #Fórmula 1